Alimentos vuelven a presionar la inflación en febrero

En las primeras semanas de febrero, los precios de los alimentos retomaron la senda alcista y se consolidan como el principal motor del Índice de Precios al Consumidor, según estimaciones privadas y proyecciones oficiales.

Alimentos vuelven a presionar la inflación en febrero
Alimentos vuelven a presionar la inflación en febrero – (Foto: ilustrativa)

Tras haber mostrado en enero la mayor incidencia dentro de la variación mensual de precios, el rubro alimentos y bebidas volvió a acelerar en las primeras semanas de febrero. Relevamientos de consultoras privadas marcan subas promedio que se ubican por encima de lo previsto al inicio del mes.

Según los cálculos preliminares, la inflación de alimentos en lo que va de febrero se mantiene en un nivel superior al promedio general, impulsada por aumentos en productos básicos de la canasta como lácteos, carnes, aceites, harinas y artículos de almacén.

Este comportamiento se da en un contexto de fuerte pérdida del poder adquisitivo, caída del consumo y salarios que corren por detrás de la suba de precios, lo que profundiza la tensión sobre el presupuesto de los hogares.

Los analistas advierten que, de confirmarse este ritmo de aumentos, la canasta básica alimentaria podría volver a ganar terreno respecto del salario mínimo y las jubilaciones, encareciendo aún más el acceso a los productos esenciales.

En paralelo, el Índice de Precios al Consumidor nacional mostraría una variación mensual influida principalmente por el rubro alimentos, incluso por encima de otros segmentos que también registran ajustes, como tarifas, combustibles o transporte.

En los supermercados y autoservicios ya se observan remarcaciones escalonadas. Algunas cadenas aplican aumentos semanales en determinados productos, mientras que los comercios de cercanía trasladan los incrementos de sus proveedores casi de manera inmediata.

De acuerdo con economistas consultados, la suba de alimentos se siente con más fuerza en los hogares de menores ingresos, donde este rubro puede representar más de la mitad del gasto mensual. Frente a este escenario, recomiendan extremar la planificación de compras y aprovechar ofertas y programas de descuentos.

Entre las estrategias habituales aparecen la sustitución de marcas líderes por segundas o terceras líneas, la compra por mayor en productos no perecederos y la planificación de menús semanales para reducir desperdicios y optimizar el uso de cada producto.

Los especialistas, a su vez, señalan que para contener la inflación y, en particular, la de alimentos, se requiere una combinación de política monetaria, fiscal y de ingresos, con acuerdos sectoriales que den previsibilidad a las cadenas de producción y distribución.

Mientras tanto, las familias siguen ajustando su consumo: más compras en segundas marcas, menos productos frescos y una reducción sostenida en bienes considerados no esenciales, como bebidas alcohólicas, snacks y artículos de limpieza de mayor valor.

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