La caída de las medidas antidumping en distintos sectores abre un frente de preocupación entre industriales y economistas, que advierten por un aumento de la competencia desleal y el posible cierre de plantas en todo el país.

Qué son las medidas antidumping y por qué importan
En el comercio internacional se considera dumping cuando una empresa vende un producto en otro país a un precio inferior al de su mercado de origen, o incluso por debajo de sus costos de producción. Para frenar estas prácticas, los Estados aplican medidas antidumping, como aranceles adicionales o cupos de importación.
En Argentina, estas herramientas han sido clave para proteger a ramas sensibles de la industria, desde el acero y el aluminio hasta textiles, calzado, línea blanca y productos químicos. Sin esa defensa, las fábricas locales quedan expuestas a una ola de importaciones más baratas, muchas veces subsidiadas por gobiernos extranjeros.
Economistas especializados señalan que este año vence cerca de la mitad de los procedimientos antidumping vigentes, y advierten que el Gobierno está dejando caer esos expedientes sin renovarlos, lo que genera fuerte inquietud en cámaras empresarias y pymes.
Alarma en el sector: temen cierres y pérdida de empleo
Según fuentes privadas, la administración actual habría reducido drásticamente la apertura de nuevas investigaciones y la extensión de las existentes. El economista Mariano Kestelboim, con larga trayectoria en la temática, resumió el clima del sector: “Quitaron todo, hoy es prácticamente imposible sacar una medida”, alertó.
Empresarios de diferentes rubros sostienen que la combinación de menor demanda interna y un ingreso creciente de productos importados a bajo precio erosiona la rentabilidad y obliga a ajustar costos. En este contexto, el empleo industrial aparece como una de las principales variables de ajuste, especialmente en pymes con poca espalda financiera.
Entre las preocupaciones más repetidas se destacan:
- El reemplazo de proveedores nacionales por importados más baratos
- La pérdida de eslabones completos en cadenas de valor industriales
- El riesgo de desindustrialización en regiones ya golpeadas por la recesión
- La dificultad para volver a producir localmente si las plantas cierran
Impacto en las pymes y en la competitividad argentina
Las pymes manufactureras son las más expuestas a la competencia externa. Tienen menos acceso a financiamiento barato, pagan costos logísticos y energéticos más altos y enfrentan tasas de interés que encarecen el capital de trabajo. Frente a productos importados que ingresan con precios muy bajos, el margen para competir se achica al mínimo.
Especialistas en comercio exterior remarcan que las medidas antidumping no son un cierre de la economía, sino un instrumento regulado por la Organización Mundial del Comercio (OMC) que busca equilibrar la cancha cuando se detectan prácticas desleales. Sin esos mecanismos, el país corre el riesgo de convertirse solo en un mercado de consumo para manufacturas extranjeras.
En provincias industriales como Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires, el tema ya está en agenda de gobiernos locales y cámaras fabriles, que piden una revisión urgente de la política comercial y mayor previsibilidad para invertir y sostener el empleo formal.
Mientras tanto, el sector privado sigue de cerca cada vencimiento de medidas antidumping, con la mirada puesta en si el Estado decide renovarlas, modificarlas o dejarlas caer por completo, en un contexto en el que la industria nacional busca no perder más terreno frente a la competencia externa.



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