Los mercados navideños de Alemania incrementaron su seguridad para prevenir atentados y preservar una tradición que convoca multitudes.

Los mercados navideños de Alemania mantienen su esencia festiva, pero refuerzan la seguridad porque muchos aún recuerdan los ataques de 2016 y 2024. Las ciudades abrieron sus ferias con puestos de artesanías, comidas tradicionales y atracciones para niños, aunque el clima muestra mayor cautela. Sin embargo, la población sigue valorando estos espacios que formaron parte de su identidad desde la Edad Media.
Berlín concentra varios de los mercados más concurridos y ofrece una variedad de productos que atrae a visitantes de todo el mundo. Aun así, las autoridades intensificaron la vigilancia porque el año pasado un refugiado arremetió con su auto contra una feria en Magdeburgo y causó varias muertes. Además, muchos recuerdan el ataque con camión en la zona de la Gedächtniskirche, donde un extremista musulmán mató a trece personas en 2016.
Colonia también vive una temporada de alta afluencia y presenta un ambiente animado frente a su icónica catedral. Su organización desarrolló un plan de seguridad más estricto y añadió barreras antiterroristas certificadas en coordinación con la Policía. No obstante, estas exigencias generan preocupación porque incrementan los costos y complican la operación de los mercados más pequeños.
Dresde enfrenta una situación aún más compleja porque la Policía exige una reducción del número de ferias para asegurar los accesos con dispositivos especiales. El municipio había calculado un presupuesto acotado, pero los gastos crecieron de forma considerable y complican la continuidad de varios eventos privados. A pesar de ello, la ciudad desea mantener su reputación como capital navideña y busca alternativas para sostener sus tradiciones.
Francia atraviesa un escenario similar porque también sufrió ataques en mercados festivos. El país reforzó controles después de episodios en Dijon, Nantes y Estrasburgo, que dejaron muertos y heridos. Por eso, ambos países ajustan sus estrategias para proteger celebraciones que conservan un fuerte valor cultural.



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