Aseguran que intermediarios cobraron premios económicos obtenidos tras la consagración del Mundial 2022, pertenecientes a los jugadores.

La Asociación del Fútbol Argentino (AFA) volvió a quedar en el centro de una investigación judicial. Esta vez fue tras conocerse elementos vinculados al destino de los premios económicos obtenidos por la consagración en el Mundial de Qatar 2022. La Justicia investiga presuntas irregularidades en el circuito de cobro y registración de esos fondos millonarios.
De acuerdo con documentación incorporada a la causa, los premios otorgados por la FIFA y la Conmebol no habrían sido transferidos directamente a la AFA. Habrían sido girados al exterior a través de la firma TourProdEnter LLC. El monto total bajo análisis asciende a cuarenta millones de dólares: treinta millones provenientes de la FIFA y otros diez de la Conmebol.
Según los registros examinados, ese dinero no figura como ingresado al país ni reflejado en la memoria ni en los balances de la entidad que preside Claudio “Chiqui” Tapia. A esto se suma un dato clave del contexto económico: al momento de realizarse las transferencias, la brecha entre el dólar oficial y el dólar blue rondaba el 100%, lo que abre la sospecha de una posible maniobra financiera si los premios se liquidaron en pesos al tipo de cambio oficial.
La Justicia intenta establecer si los dólares permanecieron fuera de la Argentina y si, en paralelo, los premios fueron abonados en moneda local. De ser así, la diferencia sería significativa. Se estima que debían pagarse alrededor de quince mil millones de pesos, pero el monto efectivamente desembolsado habría sido apenas superior a los cuatro mil millones.
AFA: intermediarios habrían cobrado premios de jugadores
Otro eje de la investigación es el rol de la empresa vinculada a Javier Faroni como intermediaria. Los investigadores sostienen que, al menos, habría administrado un flujo de fondos superior a los 260 millones de dólares, aunque no descartan que la cifra final sea aún mayor.
En ese marco, también se analizan gastos personales realizados por Erica Gillette, esposa de Faroni, que resultan difíciles de justificar. Entre ellos, desembolsos por trece millones de dólares en vuelos privados, cuarenta y nueve mil dólares en actividades ecuestres, setenta y seis mil dólares por el alquiler de una villa en Ibiza y sesenta mil dólares para rentar un yate en el Mediterráneo italiano.
La causa incluye además el examen de los vínculos políticos de Faroni, particularmente con el Frente Renovador. En dicho espacio fue candidato en reiteradas oportunidades y llegó a ocupar una banca legislativa.



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