Según un informe reciente de la Cruz Roja Argentina, en el país, seis de cada diez adolescentes ya está expuesto a apuestas online.

Un estudio de la Cruz Roja Argentina encendió una fuerte alarma sobre el crecimiento del juego online entre adolescentes. La investigación se basó en más de 11.400 encuestas realizadas en escuelas secundarias de todo el país y muestra que la exposición a plataformas de apuestas online ya alcanza a seis de cada diez chicos de entre trece y dieciocho años. Se trata de un fenómeno que crece sin barreras y ya genera impactos emocionales, económicos y sociales en miles de familias.
Según el Observatorio Humanitario de la Cruz Roja, la presencia de las apuestas online se volvió prácticamente cotidiana en el universo digital adolescente. Aunque muchos no hayan apostado nunca, la mayoría reconoce haber tenido contacto directo con sitios o contenidos vinculados al juego. Las primeras experiencias aparecen en promedio entre los trece y los catorce y aumentan progresivamente hacia la mayoría de edad.
Para los especialistas, la naturalización del juego está relacionada con el entorno digital en el que se mueven los jóvenes. Es decir, videojuegos, transmisiones deportivas, redes sociales y contenido que mezcla entretenimiento con apuestas.
El 60% de los adolescentes en Argentina está expuesto a apuestas online: ¿por qué apuestan?
Curiosidad, diversión y la ilusión de “ganar plata fácil” aparecen como las principales razones que empujan a los jóvenes a probar suerte. A esto se suman los bonos promocionales que ofrecen las plataformas y la influencia del grupo de pares. En muchos casos, el informe señala que los adolescentes no buscan activamente las páginas: las apuestas simplemente aparecen, integradas en videos, vivos de streamers, recomendaciones algorítmicas o publicaciones de influencers.
Es importante mencionar que uno de los puntos más preocupantes del relevamiento es la falta de barreras para ingresar al mundo del juego digital. Esto quiere decir que la mayoría apuesta desde su propio celular, a través de aplicaciones que no verifican la edad de manera efectiva. Además, el 83% utiliza billeteras virtuales, lo que facilita depósitos y retiros inmediatos y dificulta el control por parte de los adultos.
Se trata de un ecosistema diseñado para fomentar la repetición: publicidad permanente, interfaces amigables, sistemas de carga ágiles y resultados rápidos.
El rol del entorno, las consecuencias y la falta de regulaciones
La experiencia de apostar rara vez ocurre en soledad. Más de la mitad de los jóvenes que jugaron alguna vez lo hicieron por recomendación de amigos y cuatro de cada diez reconocen que hay adultos en su entorno que también apuestan. A esto se suma la presencia constante de contenido publicitario. Al respecto, entre el 71% y el 79% de los encuestados afirmó haber visto anuncios o referencias a casas de apuestas en redes sociales, streaming o plataformas deportivas.
El informe cuestiona la influencia de figuras públicas, como streamers, deportistas y/o creadores de contenido, quienes promocionan casas de apuestas sin advertencias ni mención de restricciones legales.
Ante esto, la Cruz Roja advierte que los efectos del juego empiezan a sentirse de manera concreta. Uno de cada ocho adolescentes que apuesta terminó endeudado. Y, aunque el 79% reconoce que existe riesgo de adicción, la conducta se mantiene. Los investigadores detectaron sentimientos de culpa, angustia, impulsos de recuperar lo perdido y conflictos familiares. La falta de adultos que identifiquen estas señales agrava la situación.
Pese a que la legislación argentina establece que solo los mayores de dieciocho años pueden apostar, la mayoría de los jóvenes asegura que la norma “no se cumple”. Incluso las plataformas legales presentan controles laxos, mientras que las ilegales operan libremente.
El informe concluye que el avance de las apuestas online en adolescentes exige una respuesta inmediata y coordinada. Ante esto, la Cruz Roja ya trabaja en una guía pedagógica para escuelas y comunidades, a fin de abordar la problemática desde un enfoque humanitario y sin estigmatización.



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