Luego de ser absuelto de forma definitiva por la Cámara de Apelaciones, Pablo Barra denunció el impacto de las falsas denuncias en su vida y exigió que el Tribunal de Familia intervenga de manera urgente para reconstruir el vínculo con su hija.

La Justicia de Rosario dictó la absolución definitiva de Pablo Barra tras ocho años de un complejo proceso judicial por presunto abuso sexual. La Cámara de Apelaciones ratificó su inocencia y cuestionó severamente los informes psicológicos que sustentaron la acusación inicial. Este fallo representa el segundo caso con características similares donde el magistrado interviniente desestima pruebas basadas en diagnósticos irregulares.
El conflicto comenzó en 2018 cuando una denuncia desvinculó inmediatamente al visitador médico de su hija pequeña. Durante el extenso derrotero legal, el hombre perdió su empleo y enfrentó un profundo deterioro en su salud mental. No obstante, el apoyo de su nueva pareja y un grupo de amistades cercanas resultó vital para sostener su reclamo de justicia.
La resolución del camarista critica la actuación de tres profesionales de la psicología pertenecientes a una organización local. Según el expediente, estas especialistas elaboraron informes con indicadores de abuso que la justicia consideró carentes de rigor científico. Incluso los documentos omitían datos básicos de la menor, como la existencia de sus hermanos mellizos o su apellido paterno real.
Barra solicitó formalmente que el Tribunal de Familia restablezca el vínculo con su hija de manera urgente y efectiva. Asimismo, el hombre exigió una investigación profunda sobre la responsabilidad de los fiscales que impulsaron la causa sin pruebas sólidas. A su entender, el Ministerio Público de la Acusación demostró deficiencias graves al validar pericias que resultaron ser falsas.
Actualmente, un colectivo de padres damnificados impulsa una denuncia penal contra las psicólogas involucradas en estos diagnósticos cuestionados. Los afectados sostienen que estas profesionales utilizaban métodos irregulares para forzar la exclusión de la línea paterna en los juicios. Por este motivo, la defensa de Barra celebró la entereza del juez al fallar sin condicionamientos externos.
El protagonista de esta historia aclaró que no busca venganza, sino recuperar el tiempo perdido junto a su descendiente. También instó a los funcionarios judiciales a dar un paso al costado si carecen de la preparación necesaria. De esta forma, la sentencia de absolución cierra un capítulo doloroso y abre un debate sobre la ética en los procesos de familia santafesinos.




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