El Gobierno confirmó que Milei continuará con su campaña sin cambios, pese a los incidentes en Lomas de Zamora y las críticas opositoras.

El ataque a la caravana presidencial en Lomas de Zamora reavivó la tensión política, pero el oficialismo decidió sostener su estrategia electoral sin cambios. En lugar de moderar la exposición de Javier Milei, reforzó la idea de que el propio Presidente debe seguir al frente de los actos, tanto en la provincia de Buenos Aires como en el plano nacional. Por eso, el cierre de campaña bonaerense se realizará el 3 de septiembre en Moreno, con Milei como figura central.
La comitiva presidencial vivió momentos de tensión cuando una lluvia de piedras obligó a abandonar la camioneta en la que viajaban Milei, Karina Milei y José Luis Espert. El mandatario atribuyó el ataque al kirchnerismo y denunció que la oposición busca trasladar la disputa política al terreno de la violencia. Varios funcionarios respaldaron esa postura. Manuel Adorni, vocero presidencial, describió lo sucedido como una acción propia de la “vieja política”.
La Policía detuvo luego a dos sospechosos. Uno recuperó la libertad, mientras que Thiago Florentín, militante del Movimiento Teresa Rodríguez, quedó imputado como principal agresor. Según fuentes oficiales, entre los manifestantes se mezclaron militantes de izquierda y actores de la política local de Lomas de Zamora. Esto alimentó la hipótesis de que fue una acción organizada.
El Gobierno rechazó cualquier señal de falla en la custodia presidencial. Aseguró que la Casa Militar cumplió con el operativo previsto, aunque reconoció que algunos atacantes se infiltraron entre los asistentes. Todo ocurrió en un escenario político delicado, donde la administración enfrenta las derivaciones de los audios de Diego Spagnuolo sobre presuntas coimas.



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