Se cumplen dos años de una de las secuencias de violencia más impactantes de Rosario. Durante cinco días de marzo de 2024 fueron asesinados cuatro trabajadores mientras cumplían sus tareas. Qué pasó y en qué estado están las causas judiciales.

Se cumplen dos años de una de las secuencias de violencia más impactantes de Rosario. Durante cinco días de marzo de 2024 fueron asesinados cuatro trabajadores mientras cumplían sus tareas: dos taxistas, un colectivero y un playero de estación de servicio. Los ataques provocaron paros en distintos sectores y dejaron a la ciudad prácticamente paralizada por el temor.
Las investigaciones posteriores establecieron que los crímenes habrían sido ordenados desde cárceles provinciales como represalia de organizaciones criminales frente a los cambios en las condiciones de detención de presos de alto perfil impulsados por el Gobierno santafesino encabezado por Maximiliano Pullaro.
Hoy, a dos años de aquellos hechos, las causas avanzan en la Justicia con varios imputados, menores involucrados y acusaciones que ya fueron presentadas por la Fiscalía. En las próximas semanas se realizará la audiencia preliminar que definirá el camino hacia el juicio.
Héctor Figueroa: el primer crimen que abrió la saga
El primer ataque ocurrió la noche del 5 de marzo de 2024, cuando el taxista Héctor Raúl Figueroa, de 43 años, fue asesinado a balazos tras tomar un viaje en la zona sur de la ciudad.
El conductor había levantado a un pasajero en la intersección de Uriburu y Oroño y se dirigía hacia Flammarión al 5100. Al detener el vehículo en el destino, otro joven que llegó caminando abrió fuego contra el chofer. La víctima recibió múltiples disparos y murió dentro del taxi.
Desde el inicio, la investigación descartó el robo como móvil del ataque, ya que las pertenencias de la víctima permanecían en el vehículo.
La Fiscalía sostiene que el crimen fue ejecutado por menores de edad que actuaron por encargo. En el expediente hay varios adultos imputados por organizar el ataque y facilitar la logística, mientras que adolescentes quedaron a disposición de la Justicia de Menores.
Diego Celentano: el segundo taxista asesinado con el mismo arma
Menos de veinticuatro horas después, el 6 de marzo de 2024, ocurrió un hecho casi idéntico. El taxista Diego Alejandro Celentano, también de 43 años, fue asesinado cuando finalizaba un viaje en la esquina de Alvear y Garmendia.
El pasajero que llevaba en el vehículo le disparó a corta distancia. Con el avance de la investigación, los peritajes determinaron que las balas utilizadas en ambos crímenes provenían de la misma arma, munición perteneciente a la Policía de Santa Fe. Ese dato reforzó la hipótesis de que los ataques estaban coordinados y formaban parte de un mismo plan criminal.
La Fiscalía imputó a varios adultos por haber organizado el ataque y por el pago a los menores que ejecutaron los disparos. Una mujer está acusada de haber entregado dinero a los adolescentes que participaron en los homicidios.
Marcos Daloia: el colectivero atacado mientras manejaba
La violencia continuó el 7 de marzo de 2024, cuando el colectivero Marcos Daloia, de 39 años, fue baleado mientras conducía un interno de la línea K.
El ataque ocurrió en Mendoza y Méjico, en la zona oeste de la ciudad. Un agresor disparó contra el colectivo mientras el chofer realizaba su recorrido habitual. Daloia resultó gravemente herido y falleció días después. El episodio generó un fuerte impacto en el transporte público y provocó un paro del servicio en medio de un clima creciente de temor.
Por el hecho, la Justicia imputó como autor material a un joven de 19 años que se entregó meses después del hecho, tras ser reconocido en un video difundido por la Fiscalía. Otro acusado fue señalado como conductor de la motocicleta utilizada para concretar el ataque.
Bruno Bussanich: el asesinato que terminó de paralizar la ciudad
El cuarto crimen ocurrió el 9 de marzo de 2024. Esa noche, Bruno Nicolás Bussanich, de 25 años, fue asesinado mientras trabajaba en una estación de servicio ubicada en Mendoza al 7600.
Un adolescente ingresó al lugar y le disparó a corta distancia. Las cámaras de seguridad registraron el momento del ataque. En la escena también apareció un mensaje intimidatorio dirigido a las autoridades provinciales. El asesinato del playero profundizó el estado de conmoción social. Durante ese fin de semana se registraron paros en taxis, colectivos y estaciones de servicio, mientras gran parte de la actividad comercial se redujo.
La investigación atribuye el ataque a una segunda estructura criminal. El presunto instigador fue imputado en 2025 por ordenar el crimen desde prisión. También hay detenidos por haber trasladado al menor que ejecutó el asesinato.
Cómo avanza la investigación judicial
A dos años de la seguidilla de crímenes, el expediente judicial reúne once adultos detenidos con prisión preventiva, además de varios menores involucrados que quedaron bajo la órbita de la Justicia juvenil.
Los fiscales sostienen que los ataques fueron organizados por dos células criminales que operaban desde cárceles provinciales, que habrían coordinado los homicidios mediante intermediarios y jóvenes reclutados para ejecutar los disparos.
La acusación ya fue presentada y la causa se encamina hacia la audiencia preliminar al juicio, instancia clave en la que se definirá qué imputados llegarán al debate oral.
Mientras tanto, aquellos cinco días de marzo de 2024 siguen siendo recordados como uno de los momentos más críticos para la seguridad en Rosario, cuando el asesinato de cuatro trabajadores provocó miedo, paros masivos y una ciudad prácticamente detenida.



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