El sindicato de Aceiteros volvió a la carga contra la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional y advirtió que el proyecto implica un fuerte retroceso en derechos conquistados por la clase trabajadora.

El secretario general del gremio aceitero, Daniel Succi, calificó como “genocidio contra la clase trabajadora” el rumbo que toma la reforma laboral que promueve el oficialismo en el Congreso. Para el dirigente, las modificaciones propuestas no solo recortan derechos, sino que además no garantizan la prometida creación de empleo formal.
En ese marco, Aceiteros alertó que la iniciativa “avasalla derechos básicos” como la indemnización por despido, los convenios colectivos y las condiciones de salud y seguridad en los puestos de trabajo. Advirtieron que muchas de las medidas planteadas se alinean con las exigencias de sectores empresarios que buscan mayor flexibilidad y reducción de costos laborales.
Qué cuestiona el sindicato
Entre los puntos más cuestionados, el gremio menciona la ampliación del período de prueba, los cambios en el cálculo de indemnizaciones y la posibilidad de avanzar sobre adicionales y conquistas fijadas en paritarias. Según Succi, esas medidas trasladan el peso del ajuste sobre quienes ya sufren la pérdida de poder adquisitivo frente a la inflación.
“Se repite una receta que en la Argentina ya fracasó en los años 90: precarizar la contratación, abaratar despidos y debilitar a los sindicatos con la promesa de que eso traerá inversiones y trabajo. Lo que generó entonces fue más informalidad y pobreza”, remarcaron desde Aceiteros.
En paralelo, el sindicato recordó que organismos internacionales como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) recomiendan fortalecer la negociación colectiva y la protección social para mejorar la productividad, y no avanzar en una desregulación que deje al trabajador con menores herramientas de defensa.
Impacto sobre el empleo y la negociación colectiva
Los aceiteros sostienen que la reforma se concentra en “abaratar el despido” sin un plan integral para fomentar actividades productivas. En ese sentido, remarcan que la industria aceitera es uno de los complejos exportadores más importantes del país y que su desarrollo se dio en paralelo con convenios colectivos de alta calidad y salarios por encima del promedio.
Para el gremio, flexibilizar las normas puede abrir la puerta a una competencia a la baja entre provincias y sectores, donde cada empresa intente reducir costos laborales a costa de las condiciones de sus empleados. “La discusión central tendría que ser cómo se genera valor agregado y empleo registrado, no cómo se recortan derechos”, planteó Succi.
En ese marco, Aceiteros llamó a otros sindicatos y centrales obreras a coordinar acciones frente al avance de la reforma, y pidió a los legisladores que escuchen las advertencias de las organizaciones de trabajadores antes de definir su voto en el Congreso.
Un debate que atraviesa a toda la política
El proyecto de reforma laboral forma parte de un paquete más amplio de cambios económicos y fiscales impulsados por el Gobierno, que cuenta con respaldo de parte de la oposición dialoguista, pero enfrenta rechazo de sectores sindicales, organizaciones sociales y bloques opositores más duros. En el Senado y en Diputados, la discusión promete ser ajustada y con negociaciones artículo por artículo.
Mientras tanto, los gremios anticipan que, de aprobarse la norma en los términos actuales, recurrirán a la Justicia y a organismos internacionales para impugnar los artículos que consideren inconstitucionales. La tensión entre el Ejecutivo y el movimiento obrero vuelve a ubicarse en el centro de la agenda política nacional.



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