El grave episodio de autoagresión de un policía frente a la Jefatura de la Unidad Regional II volvió a exponer la tensión que atraviesa a la fuerza santafesina y abrió un debate sobre cómo se aborda la salud mental de quienes están a cargo de la seguridad pública.

Tras el hecho ocurrido en el ingreso a la Jefatura de la URII, el ministro de Seguridad de Santa Fe, Pablo Cococcioni, reconoció que la salud mental en la policía no se resuelve solo con asistencia psicológica, sino que está atravesada por problemas estructurales de larga data dentro de la institución.
El funcionario confirmó que más de 560 efectivos se encuentran actualmente bajo seguimiento psicológico en toda la provincia, una cifra que refleja el nivel de estrés, presión laboral y desgaste emocional que enfrentan los miembros de la fuerza en un contexto de alta conflictividad y violencia.
Cococcioni admitió que existen falencias históricas en el abordaje del bienestar integral de los policías, desde condiciones de trabajo precarias hasta la falta de acompañamiento permanente, especialmente para quienes cumplen funciones en zonas complejas.
Desarraigo, formación y cambios en el reclutamiento
Uno de los aspectos que el ministro marcó como determinante es el desarraigo que padecen muchos agentes recién egresados, destinados lejos de sus ciudades de origen. Ese traslado forzado, sumado a salarios ajustados y jornadas extensas, profundiza el malestar y las situaciones de angustia.
En ese marco, Cococcioni defendió los cambios que la gestión provincial impulsa en el reclutamiento y la formación policial. El objetivo, dijo, es contar con perfiles mejor preparados para enfrentar no solo el delito, sino también la presión cotidiana del trabajo en la calle, con más herramientas para lidiar con crisis emocionales propias y ajenas.
El ministro señaló que se busca fortalecer los equipos de apoyo psicológico y social internos, pero subrayó que la solución no puede ser únicamente clínica. También reclamó una revisión profunda de la estructura de servicio, los turnos y la distribución del personal para reducir factores de riesgo vinculados al agotamiento.
Un problema que interpela a toda la provincia
El episodio frente a la Jefatura encendió otra vez las alarmas sobre la situación interna de la policía santafesina, en un contexto donde la demanda social por mayor seguridad convive con cuerpos de seguridad cada vez más tensionados.
Especialistas en salud mental vienen advirtiendo que, sin políticas integrales, el riesgo de autoagresiones, licencias prolongadas y respuestas violentas en el desempeño policial seguirá en aumento. Entre las medidas recomendadas aparecen la formación continua, protocolos claros de detección temprana y espacios de contención regulares.
Desde el gobierno provincial aseguran que el caso será investigado administrativamente, pero también tomado como un punto de inflexión para revisar procedimientos internos y mejorar la red de contención. “No alcanza con tener psicólogos: hay que cambiar estructuras y lógicas de funcionamiento”, fue el mensaje que dejó la exposición pública del ministro.



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