Se trata de unidades que tienen más de diez años y a las que se les hace la carrocería nueva y se los convierte a eléctricos. Ya hay dos en circulación y en los próximos días sale el tercero.

Avanza la reconversión de motores diésel a propulsión eléctrica, un proceso que involucra mano de obra local y lo lleva a cabo una firma rosarina. En breve comenzará a circular el tercer coche de la línea K con este tipo de motor -el interno número 35 que fue renovado- en la calle.
La idea es renovar toda la flota, que data del año 1994 y cuenta con 20 colectivos. En este sentido, el titualr de la empresa estatal Movi Alejandro Gentile dijo: “Las valoraciones son todas positivas, desde una inversión muy menor en relación a la compra de unidades nuevas, con una tecnología simple, que requiere poco mantenimiento”.
A principios de diciembre del año pasado, el intendente Pablo Javkin junto a funcionarios, directivos de Inventu y el rector de la UNR Franco Bartolacci lanzaron a la calle el coche 34, que representó el 30% del valor de uno nuevo y que se sumó al 33. Con el aval de la Universidad, lo que se hizo fue transformarlo de diéseal (en desuso desde el 2011) y pasarlo a eléctrico.
El plan implica la reconversión de aquellas unidades que hayan superado los diez años de antigüedad y transformarlos en trolebuses, utilizando su chasis con el montaje de motor eléctrico y el sistema de control.
En este sentido, Gentile explicó: “Esta proyección pensamos que nos generará un ahorro en cuanto al costo de mantenimiento. Esto si se compara en relación a los trolebuses de 1994 ya que estos requieren intervenciones constantes y que tanto los repuestos como las reparaciones, por ejemplo del motor, son muy costosas” y estimó: “Esto nos va a permitir incluso un repago de la inversión de la reconversión en un tiempo más que razonable”.



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