En Rosario avanza un proyecto para habilitar la acuamación, también conocida como hidrólisis alcalina, como nueva opción para la disposición final de restos humanos, en paralelo al crecimiento sostenido de las cremaciones en la ciudad.

Un debate inédito sobre el impacto ambiental
El concejal Damián Pullaro impulsa en el Concejo Municipal de Rosario la incorporación de la hidrólisis alcalina como método habilitado para el tratamiento de restos humanos. La iniciativa abre una discusión inédita en Argentina sobre el peso ambiental del sistema funerario y la necesidad de actualizar la regulación local.
La propuesta aparece en un contexto donde las cremaciones ya alcanzan alrededor de 250 servicios mensuales en Rosario, una cifra que muestra cómo esta práctica se consolidó como la principal alternativa al entierro tradicional en cementerios.
La acuamación, utilizada en otras partes del mundo, se presenta como una opción pensada para reducir emisiones y el uso intensivo de energía, dos puntos centrales cuando se analizan los hornos crematorios urbanos y su incidencia en la calidad del aire.
Qué es la acuamación y en qué se diferencia de la cremación
La llamada acuamación, o hidrólisis alcalina, es un proceso que emplea agua y sustancias alcalinas en un sistema cerrado para descomponer los restos humanos. A diferencia de la cremación, no recurre a altas temperaturas generadas por combustión, lo que implica un menor consumo energético y menos gases liberados a la atmósfera.
En términos prácticos, el resultado final es similar al de una cremación: se obtienen restos óseos procesados que pueden ser entregados a la familia. Pero el camino para llegar a ese punto es distinto y coloca en el centro del debate el equilibrio entre tradición, tecnología y cuidado ambiental.
El proyecto impulsado por Pullaro apunta a que Rosario sea una de las primeras ciudades del país en habilitar oficialmente esta modalidad, lo que obligaría a revisar normas funerarias vigentes y los requisitos técnicos para la instalación y control de los equipos necesarios.
Regulación, prácticas culturales y futuro del sistema funerario
Más allá del aspecto ambiental, la discusión sobre la acuamación abre interrogantes sobre cómo se adaptan las prácticas post mortem en una ciudad con fuerte tradición cementarial y con un uso creciente de crematorios. El desafío será combinar los avances tecnológicos con los rituales y creencias de cada familia.
La eventual aprobación del proyecto obligará a definir quiénes podrán ofrecer este servicio, cómo se fiscalizarán las instalaciones y cuáles serán los protocolos a seguir, tanto desde el punto de vista sanitario como administrativo.
En paralelo, el Concejo Municipal de Rosario deberá analizar el impacto que tendría sumar esta alternativa en un sistema donde las cremaciones ya concentran gran parte de las decisiones de las familias frente al fallecimiento de un ser querido.
El debate recién comienza, pero la iniciativa de incorporar la acuamación deja planteada una pregunta de fondo: cómo quiere una ciudad como Rosario gestionar el final de la vida en un escenario de cambio climático, exigencias ambientales crecientes y demandas de mayor transparencia en los servicios funerarios.





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