Un relevamiento interno de la Universidad Nacional de Rosario muestra cómo la necesidad de generar ingresos atraviesa hoy la vida académica: la mayoría de los estudiantes combina cursadas con trabajo o la búsqueda activa de un empleo.

Un estudio que refleja la realidad económica estudiantil
De acuerdo con un estudio realizado en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la UNR, solo el 14% de los estudiantes consultados aseguró no necesitar trabajar para sostener sus estudios y gastos cotidianos.
El informe se elaboró a partir de la participación de más de 400 alumnos, que respondieron un cuestionario sobre su situación laboral, sus ingresos y las dificultades que atraviesan para permanecer en la universidad.
Cerca del 86% de los encuestados indicó que hoy está trabajando o que busca activamente un empleo. La cifra muestra el peso que tiene el mercado laboral en la organización diaria de la vida universitaria.
Estudiar y trabajar al mismo tiempo
Según los datos relevados, una porción importante de estudiantes dedica varias horas por día a tareas laborales, lo que impacta en el tiempo disponible para cursar, estudiar para exámenes y realizar trabajos prácticos.
Los resultados permiten dimensionar cómo la necesidad de ingresos propios condiciona la continuidad de las trayectorias académicas. Muchos jóvenes deben priorizar turnos laborales o changas por sobre la asistencia a clases o seminarios.
El estudio, producido dentro de la propia comunidad universitaria, también abre interrogantes sobre el acceso a becas, ayudas económicas y políticas de acompañamiento para quienes llegan a la universidad con mayores dificultades materiales.
Desafíos para la universidad pública
Desde la Facultad de Ciencia Política remarcan que estos datos son una herramienta clave para pensar estrategias que permitan sostener la permanencia y el egreso de los estudiantes, en especial de aquellos que deben trabajar muchas horas.
Entre las líneas de acción posibles se mencionan la ampliación de becas de estudio, horarios de cursado más flexibles y dispositivos de apoyo académico que contemplen la realidad laboral de la mayoría de la matrícula.
La radiografía que ofrece el informe confirma una tendencia extendida en las universidades públicas: el estudio ya no aparece separado del trabajo, sino como parte de una misma rutina atravesada por la necesidad de generar ingresos en un contexto económico exigente.




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