En un show atravesado por la expectativa, Fito Páez decidió hacerle un “regalo” a su público: tocar de corrido su nuevo disco “Shine”. Sin embargo, la propuesta no cayó bien en parte de la audiencia y derivó en abucheos y cuestionamientos.

La apuesta artística de Fito Páez fue clara: compartir en vivo, de punta a punta, el repertorio de su flamante trabajo de estudio, “Shine”. Lejos de limitarse a un repaso de los clásicos, el músico rosarino eligió poner el foco en su nuevo material y ofrecerlo como una experiencia completa, pensada como un viaje sonoro continuo.
Sin embargo, a medida que avanzaban las canciones inéditas, comenzaron a escucharse murmullos y muestras de descontento entre algunos sectores del público. El clima se tensó cuando aparecieron los primeros abucheos, una reacción que tomó por sorpresa al propio artista, acostumbrado a una relación de fuerte cercanía con su audiencia.
En medio de la incomodidad, Páez interpretó la respuesta negativa como una falta de disposición a descubrir su propuesta actual. Desde el escenario, marcó su posición y defendió la decisión de dedicar buena parte del concierto a su presente creativo y no sólo a los hits consagrados.
El mensaje de Fito: paciencia, escucha y contra los algoritmos
Molesto e incomprendido, el músico lanzó una frase que sintetizó su malestar con el ánimo de la noche y con la forma de consumir música en la era digital. “¿Qué te pasa, Buenos Aires? Los algoritmos manipulan tu dopamina, necesitan más paciencia y escucha”, expresó, en una crítica directa al consumo inmediato y a la lógica de canciones sueltas que imponen las plataformas.
Con esas palabras, Páez apuntó al modo en que los algoritmos condicionan gustos y expectativas, especialmente en las grandes ciudades donde los shows suelen estar atravesados por la necesidad de escuchar sólo los temas más conocidos. El rosarino pidió implícitamente otra forma de vínculo con el arte: más atenta, menos ansiosa, dispuesta a acompañar los procesos creativos.
Aun dolido por la reacción, el autor de “El amor después del amor” buscó bajar la tensión con un mensaje de empatía. Cerró su intervención marcando distancia de cualquier respuesta agresiva y remarcando su postura: “No sé odiar, sé amar”, una frase que refleja la manera en que el músico eligió pararse frente a los silbidos.
Un debate sobre el rol del público en los recitales
El episodio reavivó el debate sobre qué espera el público de artistas con trayectorias extensas como la de Fito Páez. Por un lado, están quienes priorizan escuchar los clásicos que marcaron distintas épocas. Por otro, los que valoran la posibilidad de conocer en vivo discos recién editados y apreciar la obra completa.
En este caso, la decisión de tocar “Shine” de un tirón funcionó como una declaración de principios: Páez se plantó en su presente artístico, aun a riesgo de incomodar. La reacción dividida de la audiencia muestra hasta qué punto la tensión entre novedad y nostalgia atraviesa hoy la escena musical argentina.
Mientras el disco empieza su camino entre escuchas, reseñas y nuevas presentaciones en vivo, quedará flotando la pregunta que el propio músico lanzó al aire: cuánta paciencia y apertura está dispuesta a tener la audiencia para acompañar a un artista en cada nueva etapa creativa.




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