Newell’s atravesó la primera asamblea de la gestión de Ignacio Boero con el foco puesto en la auditoría contable, que encendió alarmas sobre el manejo de fondos del viaje a Miami y exhibió una abultada deuda en dólares.

Este jueves por la tarde noche se realizó la primera asamblea ordinaria desde la asunción de Ignacio Boero. La conducción de Newell’s presentó un informe económico que reveló una deuda cercana a los 33,6 millones de dólares, además de serios cuestionamientos al manejo de recursos durante la gestión de Ignacio Astore.
El contador responsable de la auditoría fue categórico al referirse al viaje del plantel a Estados Unidos, en febrero de 2024, cuando La Lepra jugó un amistoso ante Inter Miami. Según expuso ante los socios, los ingresos vinculados a esa gira fueron depositados en una cuenta que no pertenece al club, lo que encendió fuertes suspicacias sobre el destino de esos fondos.
Al respecto, informó que “no hay comprobantes de nada respecto a ese viaje” y detalló que la documentación contable disponible no permite reconstruir con precisión ni los montos cobrados ni el circuito que siguió el dinero. La frase generó inquietud y marcó uno de los momentos de mayor tensión de la jornada.
Deuda millonaria y reclamo de transparencia
El informe económico también confirmó que la institución arrastra una deuda global de 33,6 millones de dólares, cifra que condiciona el presente deportivo y financiero de Newell’s. La actual comisión directiva planteó que el primer paso será ordenar las cuentas y clarificar cada uno de los compromisos asumidos.
En ese marco, los socios que participaron de la asamblea insistieron en la necesidad de mayor transparencia y controles internos más estrictos. La dirigencia se comprometió a continuar con la auditoría y, en caso de corresponder, avanzar con las acciones legales pertinentes para resguardar el patrimonio del club.
La situación del viaje a Miami quedó como uno de los puntos centrales a esclarecer. La ausencia de comprobantes y el señalamiento de que los ingresos fueron dirigidos a una cuenta ajena a la institución agrega presión sobre las autoridades actuales, que deberán determinar responsabilidades y definir cómo proceder.
Mientras tanto, el escenario económico obliga a Newell’s a revisar gastos, renegociar deudas y proyectar un plan de saneamiento financiero que le permita sostener la competitividad deportiva sin descuidar las obligaciones con acreedores y trabajadores.
La primera asamblea de la era Boero deja, así, un panorama claro: el club enfrenta un desafío doble, ordenar una deuda millonaria y, al mismo tiempo, despejar dudas sobre el uso de los recursos en los últimos años, con la mira puesta en recuperar la confianza de los socios.




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