Centro de día para personas con discapacidad en riesgo de cierre

El centro de día Alas, que acompaña a personas con discapacidad en la zona sudoeste de Rosario, atraviesa una crisis financiera que pone en duda su continuidad y enciende alarmas entre las familias y el personal.

Un espacio clave en Oroño al 3400 en alerta máxima

Alas es una asociación civil que funciona como centro de día sobre el bulevar Oroño al 3400, en la zona sudoeste de Rosario. Allí concurren personas con distintos tipos de discapacidad que participan de talleres, actividades de rehabilitación y espacios de socialización que resultan fundamentales para su vida cotidiana.

El equipo profesional y los trabajadores de la institución advirtieron que, de no revertirse la situación económica, el dispositivo solo podrá sostenerse por alrededor de dos meses más. El principal motivo es la interrupción de pagos por parte de organismos que históricamente financiaban la atención.

Según explican desde el centro, los pagos del Gobierno nacional y de las obras sociales se encuentran frenados desde noviembre del año pasado. Desde entonces, Alas viene funcionando gracias al esfuerzo del personal, la postergación de gastos y acuerdos transitorios con proveedores, pero ese margen se agotó.

Reclamo por vulneración de derechos y continuidad de tratamientos

Trabajadores y trabajadoras del centro de día remarcan que la falta de financiamiento no es solo un problema administrativo. Aseguran que, si Alas cierra sus puertas, se produciría una grave vulneración de derechos para las personas que asisten a la institución y sus familias.

En ese sentido, recuerdan que la legislación vigente reconoce el derecho de las personas con discapacidad a acceder a prestaciones integrales y continuas, que incluyen atención terapéutica, acompañamiento educativo y espacios de inclusión social. El corte de pagos y el riesgo de cierre ponen en jaque esa continuidad.

Las familias que sostienen los tratamientos en Alas advierten que no existen alternativas cercanas con la misma propuesta, y que un eventual traslado implicaría interrumpir los vínculos construidos y los avances logrados a lo largo de años de trabajo.

Impacto en la comunidad y pedido urgente de respuestas

Desde la institución describen un panorama de gran incertidumbre. Por un lado, temen el cierre y la pérdida de puestos de trabajo especializados; por el otro, el impacto directo sobre las rutinas y proyectos de vida de quienes dependen del centro de día para su atención diaria.

Profesionales y auxiliares recalcan que el rol de espacios como Alas es central para garantizar acompañamiento, contención y estímulos adecuados, especialmente en barrios donde el acceso a recursos específicos suele ser limitado. El posible cese de actividades sería un golpe para la red de cuidados de la zona sudoeste.

Frente a este escenario, el personal reclama una regularización urgente de los pagos por parte de los organismos responsables, y advierte que la situación no solo afecta a esta institución, sino que se replica en otros prestadores vinculados a la atención de personas con discapacidad.

Mientras se multiplican los pedidos de respuesta, el reloj corre para Alas. Si no se restablece el financiamiento, el centro podría dejar de funcionar en pocas semanas, dejando a quienes hoy lo sostienen y lo necesitan sin una referencia clave para su vida cotidiana.

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