El conflicto entre Duki y el tatuador que creó varios de sus diseños llegó al terreno legal, luego de que el artista gráfico lo denunciara por el presunto uso indebido de sus obras en merchandising y alianzas comerciales sin autorización previa ni pago de derechos.

La acusación del tatuador contra el trapero
Según la denuncia, el tatuador sostiene que el equipo de Duki habría utilizado algunos de sus diseños originales en productos oficiales del músico y en distintas colaboraciones comerciales, sin contar con su consentimiento ni acordar una retribución económica. El reclamo se centra en el derecho de autor sobre esos dibujos, que habrían sido concebidos inicialmente como piezas de tatuaje personal.
El artista gráfico afirma que sus creaciones terminaron estampadas en merchandising oficial del trapero y en alianzas con marcas de primera línea, lo que, a su entender, transforma un trabajo individual y de carácter artístico en un producto comercial de alto impacto sin que él haya participado en las decisiones ni percibido beneficios.
Merchandising y grandes marcas en el centro del reclamo
En el expediente se menciona que los diseños del tatuador habrían sido reproducidos en distintas líneas de indumentaria y accesorios ligados a Duki, incluyendo productos que circularon en recitales, tours y ventas online. El conflicto se agrava por la presencia de marcas globales dentro de estas colaboraciones.
Entre las firmas señaladas aparecen Adidas, New Era y Netflix, que en los últimos años realizaron acciones vinculadas al universo del trap y a la figura del cantante. El denunciante sostiene que sus diseños se usaron como parte de estas campañas y ediciones especiales, sin que existiera un contrato específico que lo incluyera como autor ni como licenciante de la obra.
El planteo del tatuador se apoya en la legislación sobre propiedad intelectual, que protege las obras gráficas y artísticas independientemente del soporte en el que se reproduzcan. Para el denunciante, el salto de un tatuaje en la piel a un producto masivo con fines comerciales requiere siempre una autorización expresa y una compensación acorde.
Derechos de autor y uso comercial de los tatuajes
La disputa vuelve a poner en agenda un debate que viene creciendo en el mundo del espectáculo: quién es el dueño de la imagen de un tatuaje cuando se convierte en marca. Mientras los músicos suelen considerar esos diseños como parte de su identidad artística, los tatuadores remarcan que siguen siendo obras protegidas por derecho de autor, incluso cuando están sobre la piel de otra persona.
En ese marco, el reclamo contra Duki y su entorno apunta a determinar si existieron acuerdos previos, si se establecieron límites para el uso de los dibujos y si hubo intención de compensar económicamente al creador. La resolución del caso podría sentar un precedente para futuras alianzas entre tatuadores, músicos y marcas que buscan capitalizar la estética del trap y otros géneros urbanos.
Hasta el momento, no trascendieron públicamente respuestas oficiales del entorno del cantante a esta acusación. Mientras tanto, el tatuador insiste en que nunca se opuso a que el artista llevara las obras en su piel, pero sostiene que el límite se cruza cuando esos mismos diseños se explotan como negocio comercial sin su participación ni reconocimiento.





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