En Rosario crece la alarma por la presencia de familias enteras viviendo en la calle, un fenómeno que funcionarios municipales describen como reciente y en aumento sostenido.

Un fenómeno que se expande en Rosario
Tras el caso de la familia que estuvo un mes durmiendo en una plaza, la situación de la indigencia en Rosario volvió a quedar expuesta. Desde la Secretaría de Desarrollo Humano del municipio reconocen que no se trata de un episodio aislado, sino de una señal de un problema social más profundo.
El propio secretario de Desarrollo Humano municipal advirtió que en la ciudad se observa cada vez más presencia de grupos familiares completos sin techo, algo que hasta hace poco era menos frecuente. El funcionario describió este escenario como “un fenómeno nuevo”, vinculado al deterioro de los ingresos y al encarecimiento del alquiler y los servicios básicos.
En las recorridas nocturnas, los equipos municipales se encuentran con madres, padres, niñas y niños que pernoctan en plazas, veredas y bajo techos improvisados. Muchos de ellos perdieron su vivienda por no poder sostener el pago de alquileres o habitaciones, y terminaron en la calle sin una red familiar de contención.
Asistencia del Estado y límites de la respuesta
Desde el área social sostienen que se intenta ofrecer alternativas a través de refugios, paradores nocturnos y programas de acompañamiento, pero admiten que la demanda crece más rápido que la capacidad de respuesta. Los casos de familias completas plantean además desafíos específicos, porque requieren espacios más amplios y condiciones adecuadas para niñas, niños y adolescentes.
La exposición pública del caso de la familia que vivió durante semanas en una plaza generó una ola de solidaridad, pero también puso sobre la mesa la discusión acerca de las políticas públicas necesarias para evitar que más personas caigan en la indigencia. El municipio insiste en la importancia de articular con organizaciones sociales y otras áreas del Estado para sostener la asistencia.
En paralelo, profesionales y equipos territoriales señalan que la permanencia en la calle agrava conflictos de salud física y mental, interrumpe la escolaridad de las infancias e incrementa la exposición a situaciones de violencia. Por eso remarcan que es clave actuar de forma temprana cuando aparecen señales de pérdida de vivienda.
La situación de Rosario refleja una tendencia que también se observa en otras grandes ciudades del país, donde la combinación de inflación, falta de empleo estable y déficit habitacional empuja a más personas a vivir a la intemperie. En ese contexto, los especialistas coinciden en que la respuesta no puede limitarse a la emergencia, sino que debe incluir políticas de vivienda y trabajo de largo plazo.




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