Hidrovía: negocios y tensión en el gobierno de Javier Milei

La futura licitación de la Hidrovía Paraná-Paraguay se convirtió en uno de los frentes más sensibles para el gobierno de Javier Milei, en medio de sospechas sobre el armado de un esquema de negocios concentrado en pocos grupos empresarios.

Un negocio estratégico en disputa

El eje de la controversia es la próxima concesión de la Hidrovía Paraná-Paraguay, la ruta fluvial clave para la salida de granos, combustibles y cargas industriales de la Argentina. El debate vuelve a quedar bajo la lupa por el rol del Grupo Neuss, que buscaría asegurarse el 50% de la concesión a través de una estructura societaria compartida con la firma belga Jan de Nul.

En ese esquema también aparece el empresario Román, conocido en el sector como el “zar de las grúas”, lo que alimenta las advertencias sobre la posible formación de un nuevo monopolio en áreas sensibles como la logística portuaria y el mercado energético.

Contratos de balizamiento y socios de peso

Uno de los puntos más delicados es el contrato de balizamiento, fundamental para garantizar la seguridad de la navegación en la vía troncal. Según trascendió, ese negocio habría sido comprometido a Juan Ondarcuhu y a Gustavo Elías, señalado en el sector como el “dueño” del puerto de Bahía Blanca, uno de los nodos logísticos más relevantes del país.

La posibilidad de que estos actores concentren funciones clave —dragado, balizamiento y servicios vinculados al tráfico de buques— genera inquietud entre operadores y especialistas, que advierten sobre un posible aumento del poder de mercado de un puñado de empresas.

En este contexto, distintas fuentes del sector portuario señalan que el diseño de los pliegos de licitación será determinante para definir quiénes se quedan con el control de la vía navegable y en qué condiciones se prestarán los servicios durante los próximos años.

Pliegos a medida y avance del sector privado

Las críticas se enfocan en la posibilidad de que el gobierno impulse un pliego a medida de ciertos grupos, limitando la competencia real y favoreciendo a empresas con vínculos previos en la operación de la Hidrovía. El crecimiento del Grupo Neuss bajo la administración libertaria es uno de los datos que más ruido genera puertas adentro y fuera del oficialismo.

Referentes políticos y económicos advierten que la combinación de poca transparencia en el armado de la licitación y la concentración de funciones en pocas manos podría derivar en un fuerte cuestionamiento público, con impacto directo en la imagen del gobierno nacional.

La Hidrovía no sólo es clave para el comercio exterior agroindustrial, sino también para el abastecimiento de combustibles y otros insumos estratégicos. Por eso, el modo en que se definan los contratos será seguido de cerca por provincias, cámaras empresarias y sindicatos del sector.

En paralelo, persiste la discusión sobre el grado de participación que deberán tener el Estado nacional y las provincias ribereñas en el control de la vía navegable, frente a un escenario en el que los grandes jugadores privados buscan consolidar posiciones de largo plazo.

Con este telón de fondo, la definición sobre la Hidrovía se perfila como uno de los próximos grandes focos de conflicto dentro de la agenda económica y política del gobierno de Javier Milei.

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