Caputo, en la mira por el costo fiscal de los FAL

El ministro de Economía, Luis Caputo, enfrenta un escenario complejo para aplicar una pieza central de la reforma laboral, condicionada por la evolución de la recaudación y las metas fiscales que el Gobierno se comprometió a cumplir.

Caputo está obligado a sostener un nivel de gasto alineado con la recaudación tributaria para no desviar el rumbo hacia la meta oficial de un superávit de 1,4% del PBI. Ese compromiso fiscal pone bajo la lupa cada medida con impacto en las cuentas públicas.

En este marco se inscribe la puesta en marcha de los FAL, un instrumento considerado clave dentro del esquema de reforma laboral impulsado por el Gobierno nacional. Según los cálculos oficiales, su implementación tiene un costo estimado de 0,37 puntos del PBI, un monto nada menor en un contexto de ajuste.

Los FAL deberían comenzar a regir en junio, pero el peso que tendrían sobre el resultado fiscal abre un interrogante sobre el margen real del ministro para avanzar sin desarmar el esquema de ordenamiento de las cuentas públicas que exhibe como uno de sus principales logros.

Tensión entre la meta fiscal y la reforma laboral

El Gobierno busca consolidar un superávit primario equivalente al 1,4% del PBI para sostener su programa económico y negociar con los organismos internacionales. Para conseguirlo, condicionó la dinámica del gasto público a la evolución de la recaudación, atada a la actividad económica y a la presión impositiva vigente.

En ese esquema, cada punto de gasto adicional se revisa con lupa. El costo de 0,37 puntos del PBI asociado a los FAL aparece como un factor de presión sobre el objetivo de equilibrio fiscal y abre un debate interno sobre la velocidad y el alcance de la aplicación de la reforma laboral.

Los analistas advierten que, sin una mejora significativa en los ingresos tributarios, la incorporación plena de este tipo de herramientas podría obligar a ajustar otras partidas o a recalibrar el cronograma de la reforma. El Ministerio de Economía, con Caputo al frente, queda así en el centro de la discusión.

Qué está en juego para el equipo económico

El diseño de la reforma laboral fue presentado por el oficialismo como una apuesta para dinamizar el mercado de trabajo y reducir los costos de contratación. Sin embargo, su implementación requiere recursos en un momento en el que el Gobierno se comprometió a no relajar el ajuste.

El desafío para Caputo pasa por compatibilizar el calendario de los FAL con la evolución de la recaudación y la actividad económica, de modo de no poner en riesgo la señal de disciplina fiscal que el Ejecutivo intenta consolidar. La discusión sobre tiempos y costos será clave en las próximas semanas.

En este contexto, el desempeño de la recaudación y la capacidad del Gobierno para sostener el superávit previsto marcarán hasta dónde podrá avanzar el ministro de Economía con esta herramienta central de la reforma laboral sin resignar su principal ancla de credibilidad: el equilibrio de las cuentas públicas.

Nota relacionada

ver más.
RLC Noticias de Rosario la ciudad

Comentarios