En una visita marcada por los mensajes políticos, el papa León XIV advirtió en Guinea Ecuatorial sobre el riesgo de invocar el nombre de Dios para sostener proyectos de poder y decisiones que profundizan la violencia en el mundo.

Un llamado directo contra la prepotencia y la discriminación
Durante un discurso pronunciado este martes en Guinea Ecuatorial, el papa León XIV llamó a no utilizar el nombre de Dios “por la voluntad de dominio, la prepotencia y la discriminación”. Sus palabras resonaron en un auditorio cargado de referencias a la situación política mundial y a los conflictos que se desarrollan en distintos puntos del planeta.
El mensaje fue pronunciado frente al presidente ecuatoguineano Teodoro Obiang, en el poder desde 1979. El mandatario es señalado por organismos internacionales por reprimir con dureza cualquier intento de oposición democrática, en un país marcado por denuncias de violaciones a los derechos humanos y restricciones a las libertades civiles.
En este contexto, el Papa apuntó contra el uso de la religión como herramienta de legitimación política. Pidió que nadie invoque a Dios “para justificar decisiones y acciones que causan la muerte”, en alusión a conflictos armados y decisiones estatales que terminan afectando principalmente a la población civil.
Contexto internacional y mensaje sobre la guerra
El discurso de León XIV llega en medio del enfrentamiento político con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, por la guerra en Oriente Próximo. La Santa Sede viene reclamando desde hace tiempo un alto el fuego y una salida negociada a los conflictos en la región, mientras crece el número de víctimas civiles y el deterioro humanitario.
Al condenar la instrumentalización de la fe, el Pontífice buscó marcar una posición clara frente a los gobiernos que se amparan en símbolos religiosos para avalar políticas bélicas o medidas que profundizan la exclusión. Su mensaje apuntó a desmarcar la religión de cualquier intento de justificar la violencia, la represión y la supresión de derechos.
El Papa insistió en que el nombre de Dios no puede ser asociado a la imposición, la discriminación ni la humillación de quienes piensan distinto. Según remarcó, la fe debe estar vinculada a la defensa de la dignidad humana y a la promoción de la paz, especialmente allí donde los conflictos se han vuelto crónicos.
El paso de León XIV por Guinea Ecuatorial dejó un mensaje que trasciende las fronteras del país africano y se proyecta sobre el escenario global. En un momento atravesado por tensiones geopolíticas, su intervención vuelve a colocar en el centro el debate sobre el uso del discurso religioso en el ejercicio del poder.




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