Jubilados reclamaron en Rosario por el conflicto en Pami

Afiliados jubilados de Pami volvieron a las calles de Rosario para visibilizar su malestar por la continuidad del conflicto con los médicos de cabecera y el impacto que temen en la atención diaria.

La mañana de este jueves tuvo como escenario una nueva protesta de jubilados afiliados a Pami en el centro de Rosario. Frente a la sede de la obra social, en San Lorenzo al 900, los manifestantes denunciaron que el conflicto con los médicos de cabecera pone en riesgo la continuidad de sus tratamientos.

La movilización se realizó luego del paro de 72 horas dispuesto por los profesionales que atienden a los afiliados, una medida que dejó turnos suspendidos y consultas reprogramadas. Los jubilados reclamaron respuestas urgentes y advirtieron que la situación podría agravarse si no hay avances en las negociaciones.

Entre los testimonios que se escucharon frente a la sede de Pami, se repitió la preocupación por la posible reducción de la planta de médicos y enfermeros. “Nos van a dejar sin médicos ni enfermeros”, expresaron algunos de los manifestantes, que describieron un escenario de turnos cada vez más espaciados y dificultades para acceder a especialistas.

Los afiliados remarcaron que muchos de ellos dependen exclusivamente de la obra social para realizar controles, comprar medicación y sostener tratamientos crónicos. En ese contexto, cualquier interrupción o recorte en las prestaciones repercute de manera directa en su salud y calidad de vida.

Reclamos a las autoridades y pedido de diálogo

Durante la manifestación se señaló a las autoridades de Pami y a los responsables políticos de la obra social. Los jubilados reclamaron que se garantice la continuidad de la atención, que se regularicen los vínculos con los médicos de cabecera y que se informe con claridad cómo se resolverá el conflicto.

También exigieron que se priorice el diálogo con los profesionales de la salud para evitar nuevas medidas de fuerza. Muchos de los presentes señalaron que apenas se enteran de los paros cuando llegan al consultorio y encuentran la puerta cerrada, lo que genera incertidumbre y malestar entre quienes tienen dificultades para trasladarse o conseguir nuevos turnos.

La situación de Pami se suma a un contexto de ajuste y pérdida de poder adquisitivo que golpea con fuerza a los adultos mayores. Entre los manifestantes predominó la sensación de que el sistema de salud se vuelve cada vez más inaccesible, al tiempo que aumentan los costos de medicamentos y estudios.

Los jubilados anticiparon que, si no hay respuestas concretas en los próximos días, podrían repetir las protestas y coordinar nuevas acciones con organizaciones de defensa de los derechos de las personas mayores y entidades gremiales vinculadas al sector de la salud.

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