El gobernador de Santa Fe Maximiliano Pullaro presentó en Buenos Aires un documento técnico ante el canciller Federico Quirno para respaldar la producción provincial de biodiésel a base de soja y cuestionar el enfoque de la Unión Europea sobre este biocombustible.

El gobernador de Santa Fe Maximiliano Pullaro presentó en Buenos Aires un documento técnico ante el canciller Federico Quirno para respaldar la producción provincial de biodiésel a base de soja y cuestionar el enfoque de la Unión Europea sobre este biocombustible.
El dossier que llevó el mandatario provincial Cancillería reúne información científica, técnica, económica y productiva sobre el peso que tiene el biodiésel en Santa Fe. El objetivo central es dejar asentada, ante el Gobierno nacional y frente a la Unión Europea, la importancia estratégica de esta actividad para el entramado industrial y agroexportador de la provincia.
En el documento se detalla cómo el biodiésel santafesino se integra a la cadena de valor de la soja, genera miles de puestos de trabajo directos e indirectos y aporta divisas a través de las exportaciones. También se enfatiza el rol del biocombustible en la matriz energética y su contribución a la reducción de emisiones contaminantes.
Pullaro busca que la posición provincial sea contemplada en las gestiones que encabeza el canciller Quirno ante la Unión Europea, en medio de discusiones por regulaciones ambientales y comerciales que pueden afectar la competitividad del biodiésel argentino.
Respuesta santafesina al criterio de “alto riesgo” sobre la soja
El dossier entregado en Cancillería cuestiona de manera directa la postura de la Unión Europea de clasificar a la soja como insumo de alto riesgo. Esa definición impacta en toda la cadena de biocombustibles y abre la puerta a mayores restricciones para el comercio internacional de productos derivados.
Según el material elaborado por Santa Fe, esa calificación no refleja las prácticas productivas que se aplican en la provincia, donde se destacan sistemas de trazabilidad, controles ambientales y tecnologías de manejo sustentable. El escrito propone revisar los criterios utilizados por el bloque europeo y aportar evidencia para un tratamiento diferenciado.
Al reunir datos y estudios de especialistas, la provincia busca mostrar que el biodiésel elaborado en su territorio cumple estándares de sostenibilidad y puede ser parte de la transición energética sin quedar relegado por decisiones unilaterales de otros mercados.
Impacto económico y productivo en Santa Fe
El documento repasa el peso de la industria de biodiésel en polos como el Gran Rosario, donde se concentran plantas procesadoras y puertos clave para la salida de granos y subproductos. Allí se genera buena parte del valor agregado de la soja, con inversiones vinculadas a tecnología, logística e infraestructura.
Además, se subraya que cualquier cambio abrupto en las condiciones de acceso al mercado europeo implicaría un golpe directo al empleo, a la recaudación fiscal y a la planificación de nuevas inversiones. Por eso, el gobierno santafesino reclama previsibilidad regulatoria y reglas claras para sostener el perfil exportador de la provincia.
Con este gesto político en la Cancillería, Santa Fe busca que su voz tenga peso en la negociación externa y que el biodiésel siga siendo considerado un vector de desarrollo regional, en lugar de ser penalizado por definiciones que no contemplan la realidad productiva local.




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