Dos nuevas amenazas con mensajes narco y una serie de ataques incendiarios a murales de Rosario Central volvieron a encender las alarmas en distintos barrios de la ciudad, con objetivos vinculados a la vida cotidiana: una escuela y un centro de salud.

Imagen: Rosario3
Según las primeras informaciones, una de las banderas con mensajes amenazantes fue hallada este martes en la escuela Luis Drago, ubicada en Buenos Aires al 5300, en la zona oeste de Rosario. La otra apareció este miércoles en un centro de salud del sudoeste, lo que refuerza la preocupación por el avance del narco en espacios públicos sensibles.
Amenazas en una escuela y un centro de salud
En el caso de la escuela Luis Drago, el cartel fue detectado en el frente del edificio durante la mañana, antes del ingreso de alumnos y docentes. La presencia del mensaje obligó a convocar a las fuerzas de seguridad y a autoridades educativas para evaluar los pasos a seguir y garantizar condiciones mínimas de tranquilidad para la comunidad escolar.
El otro mensaje fue dejado en un centro de salud de la zona sudoeste, un tipo de objetivo que se viene repitiendo en los últimos meses en Rosario. La elección de una institución sanitaria vuelve a golpear a servicios esenciales del Estado y busca, según especialistas en seguridad, instalar miedo entre trabajadores y vecinos que dependen de estas prestaciones cotidianas.
Murales canallas atacados en tres puntos de la ciudad
En paralelo a las amenazas, durante las últimas horas se reportaron tres ataques incendiarios contra murales y pintadas de Rosario Central en distintos sectores de la ciudad. En los hechos, desconocidos prendieron fuego sobre las paredes amarillas y azules, dejando a la vista daños visibles en las intervenciones urbanas identificadas con el club de Arroyito.
Estos episodios se suman a una larga seguidilla de agresiones contra símbolos barriales, instituciones educativas, centros de salud y comercios, que se dan en un contexto de disputas territoriales entre bandas vinculadas al narcotráfico. La utilización de murales y banderas como soporte de mensajes mafiosos busca un alto impacto visual y mediático.
Vecinos y organizaciones de hinchas canallas vienen denunciando desde hace tiempo la destrucción de murales que forman parte del patrimonio afectivo de los barrios. En muchos casos, estas obras fueron realizadas en jornadas solidarias por familias y jóvenes, con el objetivo de recuperar paredes deterioradas y fortalecer el sentido de pertenencia a Rosario Central.
Preocupación social y respuesta del Estado
La reiteración de hechos en escuelas, centros de salud y espacios públicos refuerza el reclamo por una mayor presencia estatal y políticas integrales que aborden tanto la seguridad como la dimensión social del problema narco. La comunidad educativa y sanitaria insiste en que estos ataques generan temor, pero también cansancio en quienes sostienen servicios clave en los barrios.
En este escenario, especialistas señalan la necesidad de combinar investigaciones judiciales profundas, control territorial y acompañamiento a las instituciones afectadas, para evitar que las amenazas y ataques se naturalicen y sigan condicionando la vida cotidiana en Rosario.





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