Los trabajadores agrupados en Apur decidieron suspender todas las actividades administrativas y de servicios en las trece facultades de Rosario para reclamar la apertura urgente de paritarias y el cumplimiento de la ley de financiamiento.

El sindicato de trabajadores no docentes de la Universidad Nacional de Rosario, conocido como Apur, confirmó una nueva medida de fuerza para este viernes. Esta acción gremial responde a la falta de avances en las negociaciones salariales con las autoridades nacionales. De igual modo, el sector exige la aplicación inmediata de la ley de financiamiento para la educación superior argentina.
Impacto en la actividad académica
La huelga afectará directamente el funcionamiento de las trece facultades y las escuelas medias que integran la estructura de la UNR. Por consiguiente, las tareas de docencia e investigación sufrirán una interrupción total durante la jornada de protesta. Los representantes sindicales manifestaron su malestar ante la ausencia de propuestas concretas por parte del Poder Ejecutivo nacional.
Asimismo, el gremio insiste en que el gobierno debe cumplir con la normativa promulgada en octubre de 2025. Dicha legislación garantiza los recursos necesarios para el sostenimiento institucional y la recomposición de los salarios. Actualmente, la ejecución de estos fondos permanece en suspenso, lo cual profundiza el malestar entre los empleados universitarios.
Coordinación nacional y futuro del plan
Esta huelga se desarrolla bajo el marco de un plan de lucha federal impulsado por la Federación Fatun. Por esta razón, el sindicato rosarino coordina sus movimientos con el resto de las organizaciones no docentes del país. Además del paro de este viernes, los trabajadores ya programaron otra jornada de protesta para el próximo jueves 23 de abril.
Así, los delegados locales viajarán a Córdoba a fin de mes para participar en el congreso federativo nacional. En dicha instancia, los representantes evaluarán la continuidad de las medidas de fuerza según las respuestas oficiales obtenidas. En conclusión, el conflicto en las universidades nacionales parece escalar ante la falta de canales de diálogo efectivos y el deterioro del poder adquisitivo.




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