Las pequeñas y medianas empresas comerciales de Rosario atraviesan un nuevo retroceso en su nivel de actividad: en marzo las ventas marcaron una baja interanual del 6,5% y encendieron las alarmas en el sector.

El dato surge de un relevamiento del Observatorio Económico y la Federación del Comercio e Industria de Rosario, que confirma una retracción sostenida en la actividad comercial. De acuerdo al informe, siete de cada diez locales vendieron menos en marzo, lo que consolida una tendencia negativa que preocupa a todo el sector pyme.
Los comercios consultados señalaron una caída generalizada del consumo, con menor circulación de clientes y tickets promedio más bajos. Esta combinación obliga a muchos negocios a recurrir a mayor financiamiento para cubrir gastos corrientes, lo que se traduce en un endeudamiento creciente.
Desde la Federación del Comercio e Industria de Rosario advierten que la situación se repite en distintos rubros, desde indumentaria y calzado hasta artículos para el hogar y servicios. La preocupación central pasa por la falta de recuperación en las ventas y la pérdida de margen de rentabilidad, que deja a numerosas pymes en una situación frágil.
Impacto en la actividad local
En el relevamiento se destaca que la mayoría de los comerciantes tuvo que ajustar costos, postergar inversiones y renegociar plazos con proveedores. El aumento del endeudamiento se vuelve una señal de alerta, porque muchos locales empiezan a financiar su operatoria diaria con créditos o descubierto bancario, a la espera de una mejora que todavía no llega.
El Observatorio Económico remarca que la persistencia de esta tendencia puede derivar en cierres de locales, pérdida de puestos de trabajo y menor dinamismo en los principales corredores comerciales de Rosario. Por eso, tanto dirigentes empresarios como referentes de cámaras sectoriales insisten en la necesidad de medidas que apunten a recomponer el poder de compra de los consumidores y aliviar la carga financiera de las pymes.
Mientras tanto, los comercios rosarinos siguen de cerca la evolución de la demanda en los próximos meses, con la expectativa de que algún repunte estacional contribuya a frenar la caída y estabilizar las ventas, luego de un marzo que volvió a marcar números en rojo para la actividad.




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