Siete personas fueron imputadas y quedaron tras las rejas tras dos audiencias recientes en los tribunales de Rosario, acusadas de integrar una estructura que se dedicaría al narcomenudeo y a amenazas armadas en distintos barrios del oeste de la ciudad.

Prisión preventiva para siete acusados en el oeste rosarino
Las resoluciones de prisión preventiva se dictaron en dos audiencias llevadas a cabo en los últimos días. Según la acusación, los detenidos responderían al narco Claudio “Morocho” Mansilla, considerado de “alto riesgo” dentro de los circuitos criminales vinculados al tráfico de estupefacientes en Rosario.
Cinco de los imputados fueron señalados por su presunta participación en maniobras de narcomenudeo en los barrios Godoy y Santa Lucía, además de sectores cercanos al Complejo Penitenciario de la zona oeste. De acuerdo con la investigación, habrían operado puntos de venta y logística para sostener el negocio ilegal.
Las detenciones se enmarcan en una serie de causas que buscan desarticular redes que actúan alrededor de las cárceles y en barrios históricamente golpeados por la violencia armada. El vínculo con Claudio “Morocho” Mansilla, que arrastra un extenso prontuario, refuerza para la Justicia el carácter peligroso del grupo.
Aprietes mafiosos y territorios en disputa
En otra de las audiencias, otros dos hombres quedaron detenidos preventivamente acusados de protagonizar aprietes mafiosos en la cuadra de Espinosa al 5600, también en el oeste de Rosario. La zona viene siendo señalada como escenario de disputas territoriales y ataques a balazos con heridos en los últimos tiempos.
De acuerdo con la hipótesis investigativa, las amenazas habrían tenido como objetivo amedrentar a vecinos y posibles rivales, en un contexto donde se dirime el control de puntos de venta de drogas y otras actividades ilegales. Las víctimas describieron intimidaciones directas y la exhibición de armas de fuego.
Los fiscales solicitaron la prisión preventiva entendiendo que existe riesgo de fuga y de entorpecimiento de la investigación, sobre todo por la violencia asociada a estas maniobras y su eventual articulación con estructuras carcelarias. Los jueces hicieron lugar y ordenaron que todos permanezcan detenidos mientras avanza la causa.
La acumulación de episodios en Godoy, Santa Lucía, inmediaciones del Complejo Penitenciario y Espinosa al 5600 refuerza el mapa de zonas críticas en Rosario, donde las balaceras, las amenazas y el narcomenudeo se combinan y sostienen un clima de alta tensión para los vecinos.
Autoridades judiciales y fuerzas de seguridad coinciden en que la clave pasa por avanzar sobre las cadenas de mando y los vínculos con los jefes narcos, al tiempo que se refuerza la presencia estatal en los barrios más afectados para reducir el poder de apriete de estas bandas.





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