Tras más de un año de incertidumbre por las lesiones, la rosarina Nadia Podoroska volvió a competir en el circuito profesional y eligió hacerlo en un torneo menor en el país, con el objetivo de recuperar ritmo y confianza sin saltearse etapas.

Nadia Podoroska, una de las referentes del tenis femenino argentino, volvió oficialmente a las canchas luego de 14 meses de inactividad. El parate estuvo marcado por lesiones que la alejaron de los torneos y pusieron en pausa una carrera que tuvo su pico con la semifinal de Roland Garros.
La tenista nacida en Rosario reapareció en el W35 de Junín, un certamen del circuito ITF al que accedió mediante una invitación especial. Más allá del resultado deportivo, el foco estuvo puesto en su estado físico y en la posibilidad de volver a competir sin dolores.
“Lo importante es que arrancamos“, expresó Podoroska al resumir sus sensaciones tras el debut, dejando en claro que el gran objetivo de esta etapa es sumar partidos, recuperar sensaciones y reconstruir su calendario profesional de manera progresiva.
Del calvario de las lesiones a un nuevo comienzo
El último año y dos meses fueron un verdadero calvario para la rosarina. Las molestias físicas, los estudios médicos y la imposibilidad de competir de manera regular generaron incertidumbre sobre los tiempos de regreso y el impacto en su ranking internacional.
En ese contexto, la invitación al torneo de Junín aparece como una oportunidad clave para volver a medir su nivel en un entorno competitivo pero contenido. Se trata de un paso intermedio para evitar presiones excesivas y priorizar la plena recuperación de su cuerpo.
Podoroska se mostró agradecida por el apoyo recibido durante el proceso, tanto de su equipo de trabajo como de las instituciones y organizadores que la acompañaron en este retorno. El W35 de Junín funciona, así, como el punto de partida de una etapa en la que buscará volver a instalarse en la élite del tenis.
El regreso de la rosarina también tiene impacto simbólico para el deporte local. Su vuelta al circuito genera expectativa entre los y las jóvenes tenistas de Rosario y la región, que siguen de cerca la carrera de una jugadora que supo ganarse un lugar entre las mejores del mundo.
Próximos desafíos y reconstrucción deportiva
Sin apresurarse con objetivos de ranking ni resultados inmediatos, el plan de Podoroska es ir sumando torneos en la medida en que su físico responda. El paso por el W35 de Junín le permitirá evaluar su nivel de juego, ajustar detalles con su cuerpo técnico y definir el calendario de las próximas semanas.
El desafío será encontrar el equilibrio entre la necesidad de competir y el cuidado físico. Tras una etapa tan prolongada fuera de las canchas, la prioridad es evitar recaídas y construir una base sólida que le permita sostenerse durante toda la temporada.
En paralelo, el circuito femenino argentino celebra la vuelta de una de sus máximas exponentes. La experiencia acumulada por Podoroska y su recorrido internacional pueden ser un aporte valioso para seguir impulsando el crecimiento del tenis en el país.




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