En una nueva audiencia del juicio a Francisco “Fran” Riquelme, un investigador del Ministerio Público de la Acusación (MPA) reconstruyó cómo se desató un escenario de “guerra abierta” en los barrios Ludueña y Empalme Graneros, en la zona noroeste de Rosario, a partir de 2021.

Según la exposición del investigador, el año 2021 marcó un punto de quiebre en la disputa narco del noroeste rosarino. Una alianza vinculada al sello de la banda Los Monos comenzó a disputar metro a metro el control territorial a la organización que, de acuerdo a la acusación, lideraba a Riquelme. Esa puja se tradujo en homicidios, ataques armados e intimidaciones contra dependencias estatales.
La disputa territorial y el salto en la violencia
En su declaración, el investigador del MPA describió que en los barrios Ludueña y Empalme Graneros se consolidaron dos bloques enfrentados: por un lado, la estructura atribuida a Riquelme; por el otro, una facción asociada a Los Monos. La consecuencia inmediata fue una escalada de enfrentamientos armados en las calles, con armas de alto poder de fuego y una lógica de represalia permanente.
El testigo detalló que en ese contexto se registraron homicidios de referentes de peso en distintas bandas criminales, lo que generó reacomodamientos internos y nuevos choques entre grupos emergentes que buscaban ocupar espacios de poder. Cada crimen, señaló, derivaba en nuevas amenazas y ataques, profundizando la sensación de impunidad en los barrios.
La violencia no se limitó a los conflictos entre bandas. En su relato, el investigador hizo foco en balaceras contra dos dependencias policiales de la zona noroeste, un mensaje directo contra las fuerzas de seguridad y, al mismo tiempo, una forma de marcar presencia territorial. Estos hechos, explicó, reforzaron la idea de que en esos sectores de Rosario se vivía un estado de “guerra abierta”.
Abril de 2022, el mes más sangriento en Rosario
La cronología presentada en el juicio muestra cómo la disputa iniciada en 2021 tuvo su pico al año siguiente. Abril de 2022 se convirtió en el mes con más muertes violentas en la ciudad de Rosario, con un total de 36 homicidios registrados. Para el MPA, esa cifra refleja el punto máximo de la ofensiva entre la banda atribuida a Riquelme y la alianza ligada a Los Monos.
De acuerdo al investigador, la lógica detrás de los ataques combinaba objetivos económicos —control de puntos de venta de drogas y extorsiones— con la necesidad de mantener una imagen de poder frente a organizaciones rivales. La población de Ludueña y Empalme Graneros quedó atrapada en medio de esa disputa, con balaceras recurrentes, amenazas y un marcado deterioro de la vida cotidiana en los barrios.
El testimonio se incorporó al debate oral como parte de la prueba que busca demostrar cómo se articuló la estructura criminal que el Ministerio Público le atribuye a Fran Riquelme. El juicio continúa con nuevas declaraciones y análisis de evidencias que intentan reconstruir el mapa delictivo del noroeste rosarino en esos años de extrema violencia.




Comentarios