Rosario Central reaccionó a tiempo en el Gigante de Arroyito y terminó celebrando un triunfo clave frente a Banfield, en un partido que tuvo emociones fuertes y un desarrollo cambiante hasta el final.

Remontada canalla en el segundo tiempo
El equipo auriazul terminó imponiéndose 2 a 1 frente al Taladro, luego de un primer tiempo adverso en el que la visita se mostró más efectiva en las áreas. El desarrollo cambió por completo en la segunda mitad, cuando Central ajustó líneas, ganó protagonismo con la pelota y encontró los caminos para dar vuelta la historia.
Banfield se había adelantado en el marcador a través de Mauro Méndez a los 35 de la etapa inicial, quien capitalizó una de las primeras llegadas claras del conjunto del Sur bonaerense. Ese tanto obligó al local a salir a buscar el empate, aunque le costó generar peligro real hasta el descanso.
En el complemento, Rosario Central salió con otra intensidad, se paró más adelante y comenzó a presionar la salida rival. Esa postura tuvo premio cuando llegó el empate a los 64, tras una desafortunada jugada de López García en contra de su propio arco, que volvió a encender al Gigante y empujó al equipo hacia adelante.
Ingreso clave de Di María y Campaz apareció para sellar el 2-1
Con el envión anímico del empate, Central mantuvo el dominio del juego y empezó a acumular situaciones en el área de Banfield. En ese contexto llegó la aparición de Jaminton Campaz, quien definió de “palomita” para establecer el 2 a 1 y desatar el festejo auriazul tras una excelsa asistencia de Ángel Di María, que en 20 minutos le cambió la cara al equipo.
El gol del colombiano terminó siendo decisivo, porque a partir de allí el local manejó mejor los tiempos y supo cerrar el partido, más allá de los intentos de Banfield por volver a meterse en el resultado. La visita buscó con pelotas paradas y envíos largos, pero no logró quebrar la última línea auriazul.
El triunfo tiene un valor especial para el Canalla, no solo por haberlo conseguido como local, sino también por la forma en que lo logró: dando vuelta un marcador adverso y mostrando personalidad en los momentos clave del encuentro.
Más allá de los nombres propios, el rendimiento colectivo en el segundo tiempo dejó señales positivas. El equipo encontró mayor conexión entre sus líneas, presionó alto y supo transformar ese dominio en goles, algo que había carecido en otros compromisos recientes.
Enfrente, Banfield terminó pagando caros sus errores defensivos y la imposibilidad de sostener la ventaja inicial. El tanto en contra de López García fue un golpe difícil de asimilar para el Taladro, que a partir de allí no pudo recuperar la firmeza del primer tiempo.
Para Rosario Central, el resultado representa un impulso importante de cara a lo que viene, al recuperar confianza ante su gente y sumar tres puntos que le permiten acomodarse mejor en la tabla.




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