Autoridades ambientales de Santa Fe analizan la mortandad de peces registrada en el río Carcarañá y la aparición de espuma en el arroyo Colastiné, en un contexto marcado por las intensas lluvias de febrero y la preocupación de las comunidades ribereñas.

Qué dicen los informes del Ministerio de Ambiente
Según informes técnicos del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático de Santa Fe, el episodio de mortandad de peces en el río Carcarañá y la presencia de espuma en el arroyo Colastiné no estarían vinculados al uso de fitosanitarios. Los estudios preliminares se centraron en la calidad del agua y en los parámetros físico-químicos relevados en la zona afectada.
Los especialistas indicaron que, a partir de los análisis realizados, no se hallaron evidencias que permitan atribuir el fenómeno a una contaminación directa por agroquímicos. En cambio, los reportes apuntan a una combinación de factores ambientales asociados a las intensas lluvias de febrero y a las variaciones en el caudal de los cursos de agua.
Impacto de las lluvias fuertes sobre el río Carcarañá
Las precipitaciones extraordinarias registradas en febrero generaron un fuerte aporte de agua de escurrimiento desde zonas rurales y urbanas hacia el río Carcarañá y el arroyo Colastiné. Este proceso arrastra sedimentos, materia orgánica y residuos que modifican la calidad del agua en poco tiempo.
Cuando ese material orgánico se acumula, su descomposición puede provocar una disminución del oxígeno disuelto, condición que afecta de manera directa a los peces y otros organismos acuáticos. Los técnicos del Ministerio señalaron que este tipo de desequilibrios suele manifestarse con mortandad puntual de fauna ictícola.
En paralelo, las variaciones bruscas de temperatura y caudal también inciden en la fauna del río, especialmente en especies más sensibles a cambios en el ambiente. La combinación de estos factores, sumada al arrastre de nutrientes, puede favorecer la formación de espuma y otros signos visibles en la superficie del agua.
Espuma en el arroyo Colastiné y monitoreo continuo
Respecto de la espuma observada en el arroyo Colastiné, los informes oficiales remarcan que no se detectaron niveles anómalos de sustancias asociadas a fitosanitarios. La hipótesis principal es que el fenómeno responde a la presencia de materia orgánica y compuestos naturales que, ante el aumento del caudal y la turbulencia, generan burbujas persistentes.
Desde el Ministerio de Ambiente y Cambio Climático explicaron que este tipo de episodios demanda monitoreo constante para confirmar las causas y descartar otros orígenes de contaminación. Por ello se dispusieron nuevas tomas de muestras y recorridas técnicas a lo largo de los tramos más comprometidos del río Carcarañá y del arroyo Colastiné.
Las autoridades provinciales subrayaron además la importancia de que las y los vecinos informen rápidamente cualquier cambio llamativo en el agua, la fauna o los olores en la zona de ríos y arroyos. Ese aporte ciudadano permite activar con mayor rapidez los protocolos de evaluación ambiental.
Prevención y cuidado de los cursos de agua
Si bien los informes señalan que no hay relación directa con el uso de agroquímicos, desde el área ambiental remarcan la necesidad de reducir todas las fuentes de contaminación sobre los cursos de agua. Esto incluye un manejo responsable de efluentes industriales y cloacales, residuos sólidos y actividades productivas cercanas a la ribera.
La provincia de Santa Fe viene impulsando acciones de control y programas de concientización para proteger los ecosistemas fluviales, fundamentales para la biodiversidad y para las actividades productivas y recreativas de la región. La mortandad de peces en el Carcarañá se suma a otros episodios recientes que reavivan el debate sobre el cuidado integral de la cuenca.
En ese marco, los equipos técnicos insistieron en que la combinación de eventos climáticos extremos y prácticas humanas sobre el territorio obliga a reforzar el monitoreo, la planificación y la coordinación entre municipios, comunas y el gobierno provincial.




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