Vecinos del barrio General Paz expresan su preocupación por la presencia de un asentamiento precario y microbasurales en el borde de la laguna Juan de Garay, un área natural protegida por ley provincial desde 2016.

En la zona lindera a la laguna Juan de Garay se levantaron en los últimos años varios ranchos y estructuras precarias, acompañados por microbasurales y quemas a cielo abierto. La situación genera malestar entre los residentes del barrio General Paz, que advierten por el impacto ambiental y los riesgos para la salud.
La laguna y su entorno inmediato integran un área natural protegida desde 2016, declarada por una ley provincial que busca preservar la flora, la fauna y los humedales urbanos. Sin embargo, los vecinos observan que el crecimiento del asentamiento y la acumulación de residuos avanzan sobre ese límite, desdibujando la protección establecida por la norma.
Entre los reclamos más repetidos se destaca la falta de control efectivo y presencia estatal en el lugar. Señalan que la combinación de ranchos, basura dispersa y focos de incendio por quema de residuos se ha vuelto habitual, especialmente en los últimos años.
Un área protegida bajo presión
La declaratoria de protección de la laguna Juan de Garay, vigente desde 2016, estableció criterios para resguardar el entorno natural y evitar intervenciones que degradaran el humedal. En ese marco, la aparición de microbasurales y quemas es vista por los habitantes como una señal de retroceso en materia ambiental.
Los residuos se acumulan a pocos metros del espejo de agua y, según describen quienes viven en la zona, se realizan quemas frecuentes para reducir la basura. Esa práctica, además de contaminar el aire, podría afectar la biodiversidad del área y agravar problemas respiratorios en la población cercana.
Otro punto que preocupa a los vecinos es el avance de las construcciones precarias sobre terrenos que deberían funcionar como zona de amortiguación del área protegida. Temen que, de no intervenir a tiempo, se consolide un asentamiento de mayor escala, más difícil de revertir y con un impacto permanente sobre el ecosistema.
Reclamos por controles y soluciones integrales
Los vecinos plantean la necesidad de que los distintos niveles del Estado refuercen los controles en el borde de la laguna, retiren los basurales y actúen sobre las quemas. Al mismo tiempo, señalan que cualquier intervención sobre los ranchos y el asentamiento debe contemplar alternativas habitacionales para las familias que hoy viven en el lugar.
La zona de barrio General Paz combina viviendas consolidadas con sectores de vulnerabilidad social, lo que vuelve imprescindible un enfoque que articule políticas ambientales y urbanas. En ese contexto, la preservación de la laguna Juan de Garay aparece como un desafío clave para compatibilizar el derecho a un ambiente sano con la situación de quienes no acceden a una vivienda adecuada.
Mientras tanto, el crecimiento de los microbasurales y las quemas sigue alimentando la sensación de abandono en el barrio, que insiste en que se respete la condición de área natural protegida de la laguna y su entorno inmediato.



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