La Confederación General del Trabajo (CGT) avanzó con una demanda judicial para intentar frenar puntos centrales de la reforma laboral recientemente promulgada, a la que califica de regresiva para los derechos de las y los trabajadores.

Un amparo para frenar la reforma
La central obrera presentó un amparo colectivo para cuestionar la constitucionalidad de la nueva reforma laboral, que forma parte del paquete impulsado por el Gobierno nacional. En el escrito, la CGT considera que los cambios introducidos son “arbitrarios e inconstitucionales” y vulneran garantías consagradas en la Constitución y en tratados internacionales.
La acción judicial se enfocó especialmente en los capítulos que modifican el régimen de indemnizaciones, las condiciones de contratación, los períodos de prueba y las facultades de despido. Según el planteo, estas normas implican una pérdida concreta de protección para quienes trabajan en relación de dependencia.
En línea con antecedentes de presentaciones gremiales previas, la CGT busca que la Justicia dicte una medida cautelar que suspenda de inmediato la aplicación de los artículos cuestionados, mientras se analiza de fondo la validez de la reforma.
Derechos laborales y cierre de la Justicia del Trabajo
El amparo también objeta la decisión oficial de avanzar con el cierre de la Justicia Nacional del Trabajo y el traspaso de esas competencias a otros fueros. Para la central sindical, esa medida implicaría “un vaciamiento” de un sistema especializado que desde hace décadas se ocupa de conflictos laborales.
Los abogados de la CGT sostienen que la Justicia del Trabajo fue concebida para garantizar un equilibrio mínimo entre empleadores y trabajadores, en un contexto donde la parte empleadora suele tener mayor poder económico y jurídico. Por eso, plantean que desarmar ese fuero significaría un fuerte retroceso institucional.
En su presentación, la central advierte que la reforma, tal como fue promulgada, genera un escenario de mayor precarización, al facilitar despidos, acotar la litigiosidad y reducir los costos para las empresas, sin contemplar mecanismos de compensación adecuados para quienes pierdan su empleo.
Un nuevo capítulo en la puja entre el Gobierno y los gremios
El conflicto por la reforma laboral se inscribe en una tensa relación entre el Gobierno nacional y el movimiento obrero organizado. La CGT ya había impulsado paros y movilizaciones en rechazo al rumbo económico y a los cambios en las condiciones de trabajo.
El oficialismo defiende la reforma como una herramienta para impulsar el empleo formal, reducir la litigiosidad y dar “seguridad jurídica” a las empresas, mientras que los sindicatos la leen como una embestida contra la negociación colectiva y la estabilidad laboral.
Ahora, será la Justicia la que deberá resolver si hace lugar a la medida cautelar solicitada y, más adelante, si convalida o no los cambios estructurales planteados en la ley. El resultado del expediente será clave para el futuro del mercado de trabajo y para el equilibrio de fuerzas entre el Poder Ejecutivo y las organizaciones sindicales.



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