Un nuevo relevamiento académico encendió las alarmas sobre el presente de la industria argentina, con una caída del empleo y de la producción que retrotrae los niveles de actividad a los de mediados de los años ochenta.

El informe del centro de investigación de la Universidad de Buenos Aires (UBA) detalla que la industria nacional pierde alrededor de ciento sesenta puestos de trabajo por día. La combinación de bajo consumo interno, apertura comercial acelerada y restricciones para acceder al crédito conforma un escenario de fuerte retroceso para las fábricas.
Según el estudio, el nivel de producción industrial se ubica en torno a los registros de 1985, lo que supone casi cuatro décadas de avance perdido. Para los especialistas, esto se traduce en cierres de plantas, suspensiones y una creciente precarización laboral en distintos polos fabriles del país.
El deterioro impacta tanto en grandes compañías como en pequeñas y medianas industrias, que son las principales generadoras de empleo formal. La caída de ventas y los aumentos en costos fijos hacen difícil sostener turnos completos y plantillas de personal.
Consumo en baja, importaciones en alza y poco crédito
De acuerdo al relevamiento, el consumo masivo registra una caída persistente, lo que reduce la demanda de bienes producidos localmente. A esto se suma una mayor apertura comercial, que facilita el ingreso de productos importados en segmentos donde antes predominaban las empresas argentinas.
Los investigadores advierten que las condiciones de financiamiento son otro cuello de botella. Con tasas de interés elevadas y menor oferta crediticia, muchas firmas postergan inversiones clave en tecnología, mantenimiento y ampliación de capacidad, profundizando la pérdida de competitividad.
En ese marco, la industria más afectada es la orientada al mercado interno: textil, calzado, muebles, línea blanca y metalmecánica. En varios de estos rubros ya se registraron oleadas de despidos y programas de retiros voluntarios.
Impacto federal y desafíos para la política económica
El informe de la UBA remarca que la crisis tiene un alcance federal: afecta a los grandes cordones fabriles del Gran Buenos Aires, pero también a polos industriales del interior, como los de la región centro, el litoral y el norte del país.
Entre las recomendaciones, los especialistas plantean la necesidad de un plan integral que combine incentivos a la producción, mejora en el acceso al crédito productivo y medidas para proteger sectores sensibles frente a la competencia externa, sin descuidar la estabilidad macroeconómica.
También destacan la importancia de políticas activas de reconversión laboral para trabajadores que pierden su empleo industrial, a través de capacitación en nuevas tecnologías, reutilización de saberes productivos y programas de inserción en actividades con mayor dinamismo.
Mientras tanto, cámaras empresarias y sindicatos alertan que, si no hay cambios en el corto plazo, el país podría enfrentar una nueva fase de desindustrialización, con efectos duraderos sobre el empleo de calidad y el entramado productivo argentino.



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