El Banco Central (BCRA) avanza con un nuevo esquema para que bancos y fintech puedan cobrar de forma más directa las deudas de sus clientes, con impacto sobre créditos, tarjetas y pagos recurrentes de servicios.

El mecanismo de “Cobro con Transferencia” es una nueva forma de débito electrónico que permitirá a bancos y fintech descontar en forma automática las cuotas de un crédito o un pago recurrente desde la misma cuenta donde se acreditaron los fondos. Se trata de un esquema similar al débito automático tradicional, pero apoyado en transferencias inmediatas.
Según lo previsto por el Banco Central (BCRA) este sistema será obligatorio para todo el sistema financiero y las billeteras digitales a partir del 31 de agosto de 2026. La medida busca ordenar los cobros, reducir la morosidad y dar mayor previsibilidad a las entidades a la hora de recuperar los préstamos otorgados.
Cómo funcionará para clientes y entidades
Cuando una persona tome un crédito con un banco o una fintech, se podrá pactar que las cuotas se debiten directamente de la cuenta donde se depositó el dinero. Si hay saldo suficiente, el débito se ejecutará de manera automática a través de una transferencia. En caso de no contar con fondos, la cuota quedará pendiente como cualquier otra obligación impaga.
Este esquema también se extenderá a pagos recurrentes de servicios, como suscripciones, abonos o facturas periódicas. Empresas de servicios y comercios podrán adherir a sus clientes para que el cobro llegue primero a la cuenta principal del usuario y, desde allí, se realice la transferencia programada.
Para los usuarios, uno de los puntos clave será la gestión de los consentimientos. Al igual que con los débitos automáticos actuales, deberán autorizar qué empresas pueden realizar cobros por esta vía y podrán revocar esa autorización cuando lo deseen, siguiendo los canales que se establezcan en cada entidad.
Ventajas, riesgos y plazos de implementación
Desde el punto de vista de bancos y fintech, el cobro con transferencia promete menores costos operativos frente a otros medios de pago y una mejora en la tasa de recupero de los créditos. Además, se apoya en la infraestructura de pagos inmediatos, que ya funciona para transferencias entre cuentas bancarias y virtuales.
Para los consumidores, el principal beneficio podría ser una mayor claridad sobre qué cuenta se usa para pagar cada obligación y un menor riesgo de sobregiros en tarjetas o cuentas no deseadas. Sin embargo, especialistas en defensa del consumidor advierten que será clave contar con información clara, notificaciones previas a cada débito y canales sencillos para dar de baja adhesiones.
El cronograma oficial marca que la obligatoriedad plena llegará el 31 de agosto de 2026, pero el sector financiero ya comenzó a trabajar en la adaptación de sus sistemas. Se espera que, en los próximos meses, el Banco Central precise normas complementarias sobre topes, tiempos de acreditación y mecanismos de reclamo ante cobros indebidos.
En un contexto de digitalización acelerada de los pagos, el cobro con transferencia se perfila como una pieza más del nuevo mapa de medios de pago en la Argentina, con impacto directo en la forma en que familias y empresas organizan sus finanzas diarias.



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