Tensión Milei‑Villarruel en la Asamblea Legislativa

La Asamblea Legislativa dejó al desnudo la tensión en la cúpula del poder: Javier Milei y Victoria Villarruel compartieron recinto, miradas y protocolo en medio de una interna cada vez más expuesta dentro de la fórmula presidencial.

Tensión Milei‑Villarruel en la Asamblea Legislativa.

En la apertura de sesiones del Congreso, el clima político estuvo marcado por el cruce de alta tensión entre el presidente Javier Milei y su vicepresidente, Victoria Villarruel. Más allá del discurso, todas las miradas se posaron en los gestos, la distancia y el protocolo entre ambos.

La relación entre Milei y Villarruel atraviesa su momento más delicado desde el inicio del gobierno. Las diferencias por el manejo del Senado, las designaciones y el armado político dejaron de ser un rumor y se trasladaron a la escena pública en la Asamblea Legislativa.

Un protocolo frío y miradas que dijeron más que las palabras

El ingreso del Presidente al recinto, la ubicación en el estrado y la interacción con su vice quedaron bajo la lupa. No hubo gestos de cercanía ni intercambio cálido; por el contrario, se vio un trato distante y formal, que alimentó las versiones de ruptura dentro de la fórmula.

En este tipo de ceremonias, la coordinación entre Presidencia, Vicepresidencia y el protocolo del Congreso suele ser milimétrica. Esta vez, cada movimiento fue leído en clave interna: quién saluda primero, quién toma la palabra, dónde se ubican los asesores y cómo se reparte el protagonismo ante las cámaras.

El trasfondo es político y profundo: Villarruel busca mantener un perfil propio en el Senado, mientras Milei intenta consolidar un esquema de poder más cerrado, apoyado en su círculo de máxima confianza.

El rol silencioso pero clave de Karina Milei

En esa trama aparece la figura de Karina Milei, secretaria general de la Presidencia y mano derecha del jefe de Estado. Su presencia en la Asamblea Legislativa no fue un detalle menor: controla la agenda política, supervisa el armado electoral y tiene fuerte influencia en las decisiones estratégicas del Gobierno.

Dentro de la Casa Rosada, Karina es vista como la garante de la lealtad al Presidente y la encargada de ordenar a ministros, legisladores y funcionarios. Su peso político contrasta con la autonomía que intenta sostener Villarruel en el Senado, donde teje vínculos con sectores opositores y dialoguistas.

La coexistencia de esos dos polos de poder —el círculo presidencial que encabeza Karina Milei y la vicepresidenta con base propia en la Cámara alta— alimenta la idea de una guerra fría dentro del oficialismo, que la Asamblea Legislativa terminó de visibilizar.

Qué puede pasar en el Congreso tras la muestra de tensión

El funcionamiento del Congreso será el escenario donde se verá el impacto concreto de esta interna. El Gobierno necesita acuerdos para aprobar reformas económicas y políticas, mientras que el Senado, bajo la presidencia de Villarruel, es clave para cualquier movida institucional.

Para los analistas, la señal que dejó la Asamblea es clara: si no hay recomposición del vínculo entre Presidente y vicepresidente, el oficialismo podría enfrentar mayores dificultades para articular mayorías, negociar leyes y sostener un clima político estable en el Parlamento.

En un contexto económico y social desafiante, la tensión en la cúpula del poder suma incertidumbre. La foto de Milei serio, Villarruel distante y Karina Milei en el centro del dispositivo político se convirtió en un símbolo de la fragilidad interna del oficialismo en plena Asamblea Legislativa.

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