La detención de “El Mencho”, uno de los jefes narco más buscados de la región, dejó al descubierto el contraste entre el lujo ostentoso de su refugio y la devoción religiosa exhibida en un altar con santos dentro de la habitación donde se escondía.

Operativo militar y caída del jefe narco
Según fuentes de seguridad, el líder criminal fue detenido luego de que el ejército lograra rastrear su escondite a partir de una visita que habría recibido el último fin de semana. Ese movimiento, detectado en tareas de inteligencia y seguimiento, permitió ubicar el complejo residencial donde se ocultaba.
El operativo se montó sobre un área boscosa que rodea la lujosa residencia, diseñada para ofrecerle al prófugo una salida rápida y discreta ante cualquier irrupción de las fuerzas de seguridad. Sin embargo, la acción coordinada de las tropas cercó la zona y redujo las posibilidades de fuga.
Fuentes castrenses indicaron que se trató de un procedimiento planificado durante semanas, con participación de equipos de inteligencia, unidades de despliegue rápido y apoyo aéreo para monitorear los alrededores. El objetivo principal era capturar al jefe narco con vida y asegurar documentación y elementos de valor investigativo.
Un refugio de lujo con altar y simbología religiosa
Al ingresar en la habitación donde se refugiaba, los efectivos se encontraron con un llamativo escenario: un espacio amplio, con muebles de alto valor, tecnología de última generación y un altar armado con imágenes de santos y figuras religiosas, ubicado en medio de ese entorno de confort.
En el lugar había estampitas, velas y elementos típicos de devoción popular, que los investigadores vinculan con la costumbre de algunos jefes narco de combinar protección armada con protección espiritual. No es la primera vez que se detectan altares, figuras de santos y objetos esotéricos en búnkeres y viviendas asociadas al crimen organizado.
Los especialistas en criminalidad organizada señalan que este tipo de montajes religiosos busca transmitir poder, control y una supuesta “bendición” sobre las actividades ilegales, así como generar lealtad entre los círculos más cercanos del jefe.
Enfrentamiento en el bosque y aseguramiento de pruebas
El cruce entre el ejército y el grupo delictivo se produjo en el bosque que rodea el complejo residencial, cuando los ocupantes advirtieron la presencia de las fuerzas y trataron de abrirse paso a los tiros. Tras un intercambio de disparos, los efectivos lograron imponerse y controlar el perímetro.
Luego del enfrentamiento, las autoridades iniciaron un relevamiento detallado de la vivienda y sus anexos. Buscan armas de alto calibre, dinero en efectivo, dispositivos electrónicos, documentación y todo elemento que permita reconstruir la red de vínculos y protección que sostuvo a “El Mencho” durante su tiempo en la clandestinidad.
Fuentes ligadas a la investigación anticipan que, a partir de esta captura, podrían abrirse nuevas líneas para avanzar sobre el financiamiento, los testaferros y la logística que permitieron sostener el refugio de lujo en el que finalmente fue localizado.
Impacto en la lucha contra el narcotráfico
La caída de un jefe de estas características suele generar reacomodamientos violentos dentro de las organizaciones criminales. Analistas en seguridad advierten que, más allá del golpe político y simbólico, será clave monitorear posibles disputas internas por el control de territorio, rutas y dinero.
En paralelo, organismos de derechos humanos y especialistas en política criminal remarcan la necesidad de que estos operativos se acompañen con investigaciones patrimoniales profundas, que apunten a desarticular las estructuras económicas que sostienen al negocio narco, y no solo a la detención de sus figuras más visibles.




Comentarios