Streamer acusado de femicidio usó una falsa transmisión como coartada

La Justicia irlandesa investiga un femicidio que conmociona a la comunidad digital: un streamer está acusado de asesinar a su novia embarazada y montar una transmisión en vivo para intentar probar que no estaba en la escena del crimen.

Según la acusación fiscal, Stephen McCullagh habría organizado una extensa transmisión de videojuegos para simular que se encontraba conectado en directo mientras, en otro momento, se concretaba el ataque contra la víctima. La emisión, de casi seis horas de duración, se centró en partidas de Grand Theft Auto, uno de los títulos más populares entre los creadores de contenido.

Natalie McNally, de 32 años y embarazada de 15 semanas, fue asesinada el 18 de diciembre de 2022 en Silverwood Green, en la ciudad de Lurgan, Irlanda del Norte.

La fiscalía sostiene que se trató de “un asesinato planeado, calculado y premeditado”. Para los investigadores, el acusado no solo habría diseñado cómo cometer el crimen, sino también cómo generar una coartada digital que, a primera vista, lo mostrara activo en redes mientras su pareja era atacada.

La transmisión en vivo bajo la lupa

Los peritajes se concentran en determinar si la supuesta transmisión fue efectivamente en vivo o si se trató de un contenido pregrabado. Especialistas en tecnología y cibercrimen analizan registros de la plataforma, horarios de conexión, metadatos de los archivos y posibles ediciones que podrían indicar una manipulación deliberada.

Para la acusación, el acusado habría aprovechado el funcionamiento de los servicios de streaming para programar o reproducir imágenes ya grabadas como si se tratara de un directo auténtico. La diferencia de minutos entre algunos eventos del juego y la interacción con supuestos espectadores también forma parte de las pruebas en estudio.

Una llamada a emergencias que complica al imputado

Otro elemento central de la causa es una llamada al servicio de emergencias realizada por el propio acusado. De acuerdo con la reconstrucción, el llamado ingresó en un horario que, en principio, sería incompatible con la versión que él dio sobre su presencia permanente frente a la computadora.

Los investigadores sostienen que mientras el streaming se reproducía, McCullagh tomó un colectivo desde Dunmurry hasta Lurgan (a unos 20 kilómetros), fue a la casa de su novia y la mató. Después habría regresado a su domicilio en Lisburn, en taxi.

Femicidio, embarazo y agravantes penales

El caso está caratulado como doble homicidio agravado, una de las penas más severas del Código Penal.

En hechos de esta naturaleza, la Justicia suele evaluar, además, los antecedentes de violencia previa, mensajes, denuncias formales o informales y el entorno de la pareja. Los vínculos atravesados por agresiones psicológicas, físicas o económicas son un elemento clave para entender la dinámica que desemboca en los femicidios.

El rol de las plataformas y la violencia de género

El expediente también reabre el debate sobre la responsabilidad de las plataformas de streaming. Aunque los sitios no pueden prever ni impedir conductas criminales fuera de línea, sí están obligados a preservar registros, colaborar con la Justicia y responder rápidamente ante requerimientos judiciales para la entrega de datos.

Organizaciones que trabajan contra la violencia machista remarcan que los espacios digitales no son ajenos a las dinámicas de control y agresión. Celos a través de redes, monitoreo de la actividad en línea y hostigamiento virtual suelen ser señales de alerta que, muchas veces, anteceden a episodios más graves.

Mientras avanza la investigación y se esperan nuevas pericias, el caso vuelve a exponer la necesidad de articular políticas públicas, campañas de concientización y mecanismos de denuncia accesibles para prevenir la violencia de género, tanto en el hogar como en el universo cada vez más influyente de las comunidades digitales.

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