A menos de una hora de la capital italiana, se abre un abanico de pueblos medievales, playas tranquilas y colinas cubiertas de viñedos ideales para una pausa rápida de la vorágine romana.

Roma es un imán para turistas de todo el mundo, pero su entorno inmediato ofrece experiencias igual de cautivantes. A pocos kilómetros se encuentran pueblos medievales colgados de las colinas, ruinas arqueológicas poco masivas y balnearios sobre el mar Tirreno que permiten vivir otra cara de Italia en solo un día.
Estas escapadas son ideales para quienes ya recorrieron los clásicos de la capital y buscan sumar paisajes y sabores diferentes sin largas horas de viaje. Desde estaciones clave como Termini, Tiburtina y Ostiense salen trenes frecuentes que conectan con estas localidades en menos de 60 minutos.
Pueblos medievales y postales de otra época
Muy cerca de Roma sobreviven centros históricos donde el tiempo parece detenido. Calles empedradas, murallas y pequeñas plazas marcan la escena en muchos de estos pueblos, varios construidos sobre acantilados de toba volcánica típicos del Lacio.
En estas localidades es posible encontrar trattorias familiares con cocina casera, productos regionales como vinos del Lacio, aceite de oliva y embutidos, además de miradores naturales con vistas a valles y viñedos. Para el viajero argentino, resultan una combinación atractiva de historia, gastronomía y descanso.
Ruinas arqueológicas fuera del circuito masivo
Más allá del Coliseo y el Foro Romano, en el entorno de la capital se multiplican sitios arqueológicos menos concurridos que permiten entender mejor la herencia etrusca y romana. Muchos conservan anfiteatros, necrópolis y restos de villas antiguas en entornos rurales.
Estas ruinas se pueden visitar en el día, combinando transporte público y breves caminatas. La ventaja es clara: menor cantidad de turistas, recorridos más tranquilos y la posibilidad de apreciar piezas y estructuras sin grandes aglomeraciones, algo muy valorado por quienes viajan en temporada alta europea.
Playas sobre el Tirreno y colinas con viñedos
Cuando el calor aprieta en la capital, muchos romanos escapan hacia las playas del mar Tirreno, accesibles también para turistas que quieren un respiro de iglesias y museos. Se puede llegar en tren a distintos balnearios con paradores, bares y sectores de playa libre.
Para quienes prefieren el interior, las colinas con viñedos y olivares del Lacio y regiones cercanas ofrecen catas de vino, visitas a bodegas pequeñas y caminatas entre terrazas cultivadas. Es una alternativa atractiva para sumar turismo enológico al viaje, sin alejarse demasiado de la “Ciudad Eterna”.
Consejos prácticos para planificar la visita
Antes de elegir una escapada, conviene revisar los horarios de trenes regionales y buses, que suelen ser más frecuentes en días hábiles. También es recomendable comprar los boletos con anticipación, especialmente en verano y fines de semana, cuando aumenta la demanda.
Otro punto clave es verificar los horarios de museos, sitios arqueológicos y restaurantes, ya que varias localidades respetan la pausa del mediodía y pueden cerrar algunas horas. Para quienes viajan desde Argentina, se aconseja contemplar estas excursiones de un día dentro de una estadía de al menos cinco noches en Roma.
Sea cual sea la elección, las escapadas a menos de una hora de la capital permiten sumar paisajes distintos y experiencias más tranquilas al clásico recorrido romano, sin necesidad de cambiar de alojamiento ni de sumar tramos largos de ruta.



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