La canasta básica en CABA subió 5,6% y pega de lleno en los hogares

Los precios de los alimentos en la Ciudad de Buenos Aires volvieron a acelerarse en enero y empujaron hacia arriba el costo de vida de los hogares porteños, en un contexto de alta inflación y salarios que corren de atrás.

Salto de la canasta y nuevas líneas de pobreza

De acuerdo a los datos difundidos por la Dirección de Estadística y Censos porteña, la canasta básica alimentaria (CBA), que marca la línea de indigencia, aumentó un 5,6% en enero en la Ciudad de Buenos Aires. Se trata del mayor incremento mensual en casi diez meses, reflejo directo de la suba sostenida de los precios de los alimentos esenciales.

En paralelo, la canasta básica total (CBT), que determina la línea de pobreza, también registró una fuerte alza. Estas mediciones son clave porque establecen cuántos ingresos necesita una familia tipo para no caer por debajo de esos umbrales y muestran cómo se deteriora el poder adquisitivo aun entre quienes mantienen empleo formal.

La escalada de ambas canastas impacta con más fuerza en los sectores de menores recursos, que destinan la mayor parte de sus ingresos a la compra de alimentos. Cada nuevo ajuste de precios obliga a recalcular el presupuesto familiar y, en muchos casos, a recortar consumos básicos.

Qué ingreso se necesita para ser clase media en la Ciudad

El informe oficial también actualizó el ingreso necesario para considerarse clase media en CABA. Según las últimas cifras, una familia tipo, integrada por dos personas adultas y dos menores, necesitó en enero $2.201.157,23 mensuales para ubicarse dentro de ese estrato socioeconómico.

Ese monto incluye el costo de la canasta de bienes y servicios no sólo alimentarios, sino también gastos corrientes como alquiler, transporte, educación, salud y esparcimiento. El umbral se actualiza mes a mes y muestra cómo ser clase media exige ingresos cada vez más altos en la Ciudad, en un contexto de paritarias que muchas veces quedan rezagadas.

En la práctica, esto significa que un número creciente de hogares que hasta hace poco se consideraban de clase media hoy quedan más cerca de la línea de pobreza. La presión sobre los salarios se combina con subas en tarifas de servicios, prepagas y expensas, lo que complejiza cualquier intento de planificación financiera a mediano plazo.

Impacto en el consumo y desafíos hacia adelante

El aumento de la canasta alimentaria no sólo golpea el bolsillo: también repercute en el nivel de consumo en supermercados y almacenes. Las estadísticas privadas y los relevamientos de consultoras muestran caídas en las cantidades vendidas, mayores niveles de sustitución hacia segundas y terceras marcas y un fuerte avance de las promociones.

Frente a este escenario, especialistas en economía familiar recomiendan planificar las compras, comparar precios entre comercios, aprovechar descuentos bancarios y evitar el endeudamiento con la tarjeta para gastos corrientes. Sin embargo, advierten que esas estrategias tienen un límite cuando la inflación se mantiene alta durante varios meses consecutivos.

Mientras el Gobierno de la Ciudad sigue de cerca la evolución de estos indicadores, organizaciones sociales y de consumidores reclaman políticas activas para contener a los sectores más vulnerables y preservar el acceso a una alimentación adecuada. El dilema entre ajuste, ingresos y consumo se mantiene en el centro del debate económico porteño.

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