Las viviendas Net Zero empiezan a ganar terreno en el mercado inmobiliario de alta gama: combinan ahorro energético, tecnología y diseño sustentable para reducir al mínimo el impacto ambiental sin resignar confort.

Este tipo de vivienda se conoce como Net Zero Energy porque, a lo largo del año, produce la misma cantidad de energía que consume. Para lograrlo, integra una serie de estrategias de eficiencia, generación renovable y gestión inteligente de los recursos.
El concepto nació en países desarrollados, pero empieza a asomarse en Argentina de la mano de desarrolladores que apuntan a un nuevo estándar de lujo: menos consumo, más tecnología y mayor confort térmico y acústico.
Qué es una vivienda Net Zero y cómo se diseña
Una casa Net Zero se basa en tres pilares: eficiencia energética, diseño bioclimático y energías renovables. Antes de sumar tecnología, el proyecto se piensa para necesitar menos energía: buena orientación, ventilación cruzada, aislación térmica reforzada y carpinterías de alta prestación.
A eso se suman equipos de bajo consumo, iluminación LED y sistemas de climatización más eficientes, como bombas de calor. Así se reduce la demanda energética total de la vivienda, un paso clave para que la generación renovable pueda cubrirla.
La tercera pata es la instalación de paneles solares fotovoltaicos, a veces combinados con termotanques solares o sistemas de aerotermia. En muchos casos se incorpora domótica para monitorear consumos en tiempo real y programar el uso de equipos en las horas de mayor producción solar.
Cuánto cuestan y qué pasa en el mercado argentino
El costo de una vivienda Net Zero todavía es superior al de una construcción tradicional. Arquitectos y desarrolladores estiman que la inversión inicial puede ser entre un 15% y un 30% más alta, según el nivel de tecnología incorporado y los materiales elegidos.
Valores
- Construcción tradicional de calidad media-alta: USD 1.200 a 1.800 por m².
- Vivienda Net Zero: USD 1.500 a 2.300 por m².
Buena parte de la diferencia se explica por la aislación de calidad, las carpinterías con doble vidriado hermético y la instalación de paneles solares, inversores y, en algunos casos, baterías para almacenar energía.
Sin embargo, especialistas señalan que el sobrecosto se compensa en el mediano plazo con facturas de luz y gas mucho más bajas. En contextos de tarifas en aumento, ese ahorro mensual gana peso en la decisión de quienes pueden afrontar la inversión inicial.
En el país ya hay proyectos puntuales en barrios privados y desarrollos premium, con propuestas de casas llave en mano o sistemas modulares que prometen llegar al balance energético cero. También aparecen créditos verdes y beneficios para construcciones sustentables en algunas jurisdicciones.
Del lujo sustentable al estándar del futuro
Por ahora, las viviendas Net Zero forman parte de un nicho de segmento alto, asociado a un estilo de vida eco-consciente. Pero urbanistas y organizaciones ambientales anticipan que este enfoque podría transformarse en el estándar hacia 2030, impulsado por normas más exigentes y el avance del cambio climático.
La Unión Europea, por ejemplo, ya exige que las nuevas construcciones tiendan a ser edificios de consumo casi nulo. En América Latina, ciudades como Montevideo y Santiago incorporan requisitos de eficiencia en sus códigos urbanos, mientras en Argentina el debate avanza de manera más gradual.
Para especialistas en sustentabilidad, el desafío local pasa por bajar costos, formar mano de obra calificada y masificar soluciones como la aislación térmica exterior, la ventilación mecánica controlada y la integración de renovables a la red eléctrica.
En ese escenario, las Net Zero que hoy marcan tendencia en el mercado premium podrían anticipar cómo serán las casas de clase media en las próximas décadas: más eficientes, menos dependientes de los combustibles fósiles y pensadas para convivir con olas de calor cada vez más intensas.




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