En medio de un clima interno tenso y con resultados adversos, Newell’s volvió a recurrir a un nombre conocido: Lucas Bernardi, quien tomará las riendas del primer equipo de manera transitoria mientras la dirigencia define el futuro del proyecto futbolístico.

La comisión directiva de Newell’s resolvió que Lucas Bernardi -actual entrenador de la división Reserva- vuelva a hacerse cargo del plantel profesional tras la salida de la dupla Favio Orsi y Sergio Gómez. Será un interinato clave, ya que el equipo afrontará partidos determinantes en el calendario.
Según trascendió en el parque Independencia, la decisión se tomó luego de una serie de reuniones entre los dirigentes y el cuerpo de fútbol profesional, quienes evaluaron distintas alternativas. Finalmente, optaron por apostar a un hombre de la casa, con conocimiento profundo del club y de varios juveniles que hoy integran el primer equipo.
Debut ante Estudiantes y clásico en el horizonte
El estreno del exmediocampista en este nuevo ciclo sería nada menos que ante Estudiantes de La Plata, un rival siempre exigente, el próximo miércoles desde las 19:30 en el Coloso. Pero el dato que más resuena entre los hinchas es que también le tocaría dirigir el próximo clásico rosarino, un partido que suele marcar el pulso institucional y deportivo de Newell’s.
En el corto plazo, el objetivo será ordenar el funcionamiento del equipo, recuperar confianza y sumar puntos que le devuelvan algo de tranquilidad a un plantel golpeado por los últimos resultados. Puertas adentro, el mensaje fue claro: competir con intensidad mientras la dirigencia define si avanzará por un nuevo técnico o si el interinato puede prolongarse.
Un referente leproso vuelve al centro de la escena
Bernardi es un apellido fuerte en Newell’s. Surgido de las inferiores y con amplio recorrido como jugador, ya tuvo pasos anteriores como entrenador del club, además de experiencias en otras instituciones del fútbol argentino. En su rol actual al frente de la Reserva, venía trabajando en la formación y proyección de juveniles, varios de los cuales ya entrenan con el plantel superior.
La apuesta por su figura no solo busca una mejora inmediata en el juego, sino también reforzar una línea de continuidad entre las divisiones formativas y la Primera. En el Parque consideran que, en un contexto de crisis, contar con alguien que conoce los pasillos del club y el humor de la tribuna puede ser un diferencial para transitar las próximas semanas.
De todos modos, el interinato también implica un desafío personal para el DT: deberá gestionar un vestuario con futbolistas de trayectoria y jóvenes que pugnan por un lugar, al tiempo que soporta la presión de una hinchada que exige respuestas rápidas. Cada decisión, desde la elección del esquema hasta los cambios, será observada con lupa.
La dirigencia, bajo la lupa de los hinchas
La salida de Orsi y Gómez dejó expuesta una vez más la inestabilidad del proyecto deportivo rojinegro. En los últimos años, Newell’s acumuló varios cambios de entrenador y todavía no logra consolidar un plan a largo plazo que combine resultados y desarrollo de juveniles, algo que la hinchada reclama de manera insistente.
Con el clásico en el horizonte y la tabla ajustada, la conducción política del club sabe que los próximos partidos pueden ser decisivos. Una buena actuación ante el Pincha y un resultado positivo en el duelo rosarino darían aire. Caso contrario, se profundizarán las críticas y se reabrirá el debate sobre el rumbo institucional.
Por ahora, el plan es claro: Bernardi vuelve a ponerse al frente en medio de la tormenta, con la misión de reordenar el barco y ofrecer respuestas rápidas en la cancha. El resto, como siempre en el fútbol, lo dirán los resultados.



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