En el corazón de los Valles Calchaquíes, un rincón poco explorado de Salta combina vestigios de una antigua ciudad prehispánica con viñedos que desafían la altura y el clima, y se convierte en una escapada ideal para quienes buscan naturaleza, historia y enoturismo.

A tan solo dos horas de viaje desde Cafayate, el Valle de Pucará aparece como un tesoro aún poco conocido incluso para muchos salteños. Rodeado de montañas imponentes y parte del sistema de los Valles Calchaquíes, ofrece una combinación singular de paisajes, arqueología y propuestas gastronómicas ligadas al vino de altura.
El acceso suele hacerse por caminos de ripio y curvas cerradas, lo que ayuda a explicar por qué este valle se mantuvo lejos de los circuitos tradicionales. Esa misma condición contribuyó a preservar, en relativo silencio, los restos de una antigua ciudad prehispánica que testimonia la presencia de pueblos originarios mucho antes de la llegada de los españoles.
Una ciudad prehispánica entre cerros y quebradas
Las ruinas dispersas en el valle, con viejos muros de piedra y terrazas agrícolas, remiten a la cultura diaguita-calchaquí, protagonista histórica de la región. Guías locales ofrecen recorridos interpretativos donde se reconstruyen modos de vida, técnicas de cultivo y creencias de aquellas comunidades andinas, que aprovecharon cada metro de pendiente para producir alimentos.
En esos paseos se destaca la importancia del sistema de andenes y canales, que permitía conducir el agua en un territorio marcado por la aridez. Para muchos visitantes, el contraste entre la memoria de esos pueblos y las propuestas actuales de turismo de naturaleza es uno de los grandes atractivos de Pucará.
Trekking, picnics y viñedos imposibles
El valle se consolidó en los últimos años como destino para salidas de trekking de baja y media dificultad, con senderos que atraviesan quebradas, ríos de montaña y miradores naturales. Muchas de estas caminatas culminan en áreas abiertas donde se organizan picnics con vista panorámica a los cerros colorados, especialmente al atardecer.
Otro capítulo clave son los viñedos de altura. A más de 1.700 metros sobre el nivel del mar, una finca de la zona se animó a plantar cepas como Malbec, Torrontés y Cabernet Franc en condiciones extremas de amplitud térmica y suelos pedregosos. Los enólogos los describen como “viñedos imposibles” por las exigencias climáticas y logísticas que supone producir vino allí.
La misma finca alberga un alojamiento boutique con pocas habitaciones, pensado para un turismo de baja escala. La propuesta combina degustaciones guiadas, cenas maridadas con productos locales y actividades como cabalgatas o avistaje de aves, siempre con cupos reducidos para preservar la tranquilidad del entorno.
Cómo llegar y qué tener en cuenta al visitar Pucará
Desde Cafayate, la recomendación es salir temprano y consultar siempre el estado de los caminos, sobre todo en época de lluvias de verano, cuando algunas huellas pueden verse afectadas. Es aconsejable contratar servicios habilitados de excursiones o guías especializados, que conocen bien la zona y los puntos seguros para las caminatas.
En materia de conservación, quienes llegan al Valle de Pucará son instados a respetar las ruinas arqueológicas, no mover piedras ni dejar residuos, y mantener una distancia prudente de la fauna local. La apuesta es consolidar un turismo responsable que permita a la comunidad local generar ingresos sin poner en riesgo el patrimonio natural y cultural del lugar.
Para quienes buscan una escapada distinta en el noroeste argentino, el Valle de Pucará se perfila como un destino ideal: combina silencio, historia, montaña y vinos de altura, lejos de las grandes multitudes pero a una distancia razonable de uno de los polos turísticos salteños más consolidados, como es Cafayate.



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