La muerte masiva de peces en un tramo del río Carcarañá encendió las alertas entre vecinos y autoridades, que ya analizan qué originó el fenómeno y qué riesgos puede implicar para la salud y el ambiente.

Preocupación entre San José de la Esquina y Casilda
Pescadores y vecinos que frecuentan la ribera del río Carcarañá detectaron en las últimas horas una gran cantidad de peces muertos, tanto flotando en la superficie como acumulados sobre las orillas. El tramo afectado se extiende entre San José de la Esquina y Casilda, en el sur santafesino.
Las primeras imágenes difundidas muestran cardúmenes enteros sin vida, lo que hace presumir un evento de mortalidad masiva vinculado a factores ambientales o a algún tipo de contaminación puntual. La escena generó alarma en la región y derivó en múltiples denuncias a las autoridades locales y provinciales.
Posibles causas y primeras hipótesis
Si bien aún no hay un informe oficial, especialistas en recursos hídricos suelen señalar como causas frecuentes de estos episodios la baja de oxígeno disuelto en el agua, el aumento brusco de temperatura, derrames de efluentes industriales o agrícolas, y la presencia de agroquímicos u otros contaminantes.
En los últimos años se registraron eventos similares en cursos de agua de la región pampeana, muchas veces asociados a períodos de sequía prolongada seguidos por lluvias intensas, que arrastran residuos y fertilizantes hacia los ríos. También influyen la escasa circulación del agua y la alta carga orgánica, que pueden provocar mortandad en pocas horas.
Frente a lo ocurrido en el Carcarañá, organizaciones ambientalistas reclaman que se tomen muestras de agua y tejido de los peces para determinar el agente causal y evaluar el alcance del daño en la fauna ictícola.
Riesgos sanitarios y recomendaciones a la población
Los pescadores y vecinos de la zona advirtieron sobre posibles riesgos para la salud, en especial para quienes consumen pescado obtenido del río o utilizan el agua para actividades recreativas. Ante este tipo de episodios, las autoridades sanitarias suelen aconsejar extremar recaudos hasta contar con análisis definitivos.
Entre las recomendaciones habituales se encuentran:
- No consumir peces hallados muertos o con signos de enfermedad.
- Evitar el contacto directo y prolongado con el agua en las zonas afectadas.
- No permitir que niños y mascotas jueguen en la orilla donde se acumulan los ejemplares.
- Informar de inmediato a municipios, comunas o fuerzas de control cualquier nueva mortandad.
También se recomienda a los pescadores deportivos y comerciales suspender de manera preventiva la extracción en el sector más comprometido, hasta que haya precisiones sobre el origen del incidente y un eventual impacto en la cadena alimentaria.
Pedido de controles y monitoreo ambiental
Desde distintas entidades de la región insisten en la necesidad de reforzar los controles sobre efluentes industriales y agrícolas que desembocan en el Carcarañá, así como de sostener un monitoreo permanente de la calidad del agua. Consideran que la recurrencia de estos episodios evidencia la vulnerabilidad de los ecosistemas acuáticos santafesinos.
El río Carcarañá es un curso clave para la producción, la pesca y el turismo regional, por lo que un daño prolongado en su fauna puede impactar tanto en la biodiversidad como en la economía local. Vecinos y organizaciones esperan ahora la respuesta oficial y los resultados de los estudios para determinar si se trató de un hecho aislado o de un problema estructural vinculado a la contaminación.




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