La reforma laboral que impulsa el Gobierno superó una primera prueba clave en Diputados, pero un cambio puntual en el texto obliga ahora a que el proyecto regrese al Senado antes de convertirse en ley.

Un artículo clave que quedó en el camino
El proyecto de reforma laboral fue aprobado en la Cámara de Diputados con 135 votos afirmativos, una señal política fuerte a favor de la iniciativa oficial. Sin embargo, durante el tratamiento en particular se suprimió uno de los artículos, lo que modifica el texto que había salido previamente del Senado y obliga a que la norma vuelva a la Cámara alta.
En términos legislativos, cualquier cambio, por mínimo que sea, impide la sanción definitiva y exige una nueva revisión. Por eso, el trámite legislativo de la reforma no terminó con la votación en Diputados, pese al respaldo mayoritario logrado por el oficialismo y sus aliados.
El artículo eliminado estaba vinculado a aspectos sensibles del régimen laboral, como la actualización de indemnizaciones, el alcance de las multas por empleo no registrado o la regulación de nuevas formas de contratación. Esos puntos concentraron buena parte de las discusiones entre bloques dialoguistas y la oposición más dura.
Por qué el proyecto debe regresar al Senado
La Constitución establece que, si la cámara revisora introduce modificaciones, el texto debe volver a la cámara de origen. El proyecto deberá ser ratificado por el Senado para ser convertido en ley, ya que se eliminó el artículo 44 que establecía una rebaja de los salarios para los trabajadores que tengan un accidente o enfermedad. La reforma laboral deberá ser nuevamente analizada por los senadores.
En la práctica, el Senado tendrá tres caminos posibles:
- Aceptar los cambios de Diputados y convertir en ley el nuevo texto.
- Insistir con la versión original, incluyendo el artículo eliminado.
- Volver a modificar el proyecto y reabrir la negociación política.
El oficialismo convocó a un plenario de las comisiones de Legislación del Trabajo y de Presupuesto del Senado para hoy a las 10, para emitir dictamen y así poder tratarlo el viernes 27 de febrero.
La discusión no es solo técnica. El artículo caído sintetiza la tensión entre el objetivo oficial de flexibilizar el mercado de trabajo y las advertencias de la oposición sobre un posible retroceso en derechos laborales.
Impacto político y qué se discute en la reforma
La reforma forma parte del paquete central de medidas del Gobierno, que sostiene que es necesario bajar costos laborales, reducir la litigiosidad y facilitar nuevas contrataciones para impulsar el empleo registrado. Los gremios y parte de la oposición, en cambio, alertan sobre la posibilidad de despidos más baratos y pérdida de protección para trabajadores formales.
Entre los ejes más discutidos aparecen la reducción de multas por trabajo en negro, la ampliación de períodos de prueba, cambios en el cálculo de indemnizaciones y la regulación del trabajo independiente y por plataformas. Cada uno de estos puntos tiene impacto directo sobre empresas, pymes y empleados registrados o informales.
Mientras el oficialismo busca mostrar la aprobación en Diputados como un avance decisivo, el retorno del proyecto al Senado abre un nuevo capítulo de negociación. El rol de los bloques federales y de los senadores de provincias industriales será central para definir el alcance final de la reforma y del artículo que quedó en el centro de la polémica.




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