Santa Fe y Córdoba aceleran el acueducto biprovincial

Santa Fe dio un nuevo paso en el acueducto biprovincial con Córdoba, una obra clave para garantizar agua potable a miles de habitantes del centro santafesino y avanzar en la integración de infraestructura entre ambas provincias.

La Provincia abrió los sobres licitatorios para los bloques B y C de la Fase 1 del acueducto biprovincial Santa Fe–Córdoba, una obra valuada en 165.700 millones de pesos que busca asegurar el acceso a agua potable de calidad a diez localidades santafesinas.

Una obra estratégica para el centro santafesino

El proyecto forma parte de un sistema de acueductos que toma agua del río Paraná y la conduce hacia el oeste de la provincia. La Fase 1 contempla el tendido de cañerías troncales, estaciones de bombeo y obras complementarias para garantizar el suministro continuo.

Con esta etapa, se beneficiarán de manera directa diez localidades santafesinas, que hoy dependen en gran medida de perforaciones y sistemas de menor escala, muchas veces afectados por la presencia de arsénico o por la falta de caudales suficientes en épocas de sequía.

La inversión total estimada en 165.700 millones de pesos se financiará con aportes provinciales y fondos nacionales y/o créditos internacionales ya tramitados. El objetivo oficial es garantizar previsibilidad hídrica a mediano y largo plazo.

Coordinación entre Santa Fe y Córdoba

El acueducto fue concebido como una obra biprovincial, en la que Santa Fe se encarga de captar y potabilizar el agua, mientras Córdoba recibe el suministro para sus localidades del este provincial. Ambos gobiernos trabajan en un esquema de coordinación técnica y financiera.

En Santa Fe, el acueducto se integra al Plan de Acueductos Provinciales, que ya abastece a buena parte del territorio. La prioridad oficial es llegar a las comunidades medianas y pequeñas que aún no cuentan con un servicio estable de agua potable por red.

Especialistas en recursos hídricos destacan que la obra permitirá reducir la sobreexplotación de napas subterráneas y mejorar la calidad del agua distribuida, ajustándola a los parámetros que establece la Organización Mundial de la Salud.

Impacto social y desarrollo regional

Además del beneficio sanitario directo, el acueducto se proyecta como un motor para el desarrollo productivo regional. El acceso garantizado a agua potable y de uso industrial es una condición clave para la radicación de empresas y ampliación de parques industriales.

En paralelo, se espera una mejora en la calidad de vida de miles de familias, con menor gasto en agua envasada, mayor seguridad en el suministro y reducción de enfermedades vinculadas a la mala calidad del agua.

Las autoridades provinciales remarcan que la infraestructura de agua es tan estratégica como la vial o energética y que, en un contexto de cambio climático y sequías recurrentes, anticiparse con grandes obras de captación y distribución resulta indispensable.

Con la apertura de sobres para los bloques B y C, el gobierno santafesino busca asegurar continuidad al cronograma de trabajos y sostener el ritmo de ejecución de una de las obras hídricas más importantes de los últimos años en la región centro del país.

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