Un nuevo estudio internacional revela que pasar más tiempo expuesto a la luz del día puede mejorar la memoria, la atención y la velocidad de reacción, sin necesidad de café ni suplementos.

Luz diurna y cerebro: qué descubrió la ciencia
La investigación analizó cómo influye la exposición a la luz natural sobre el funcionamiento del cerebro. Los resultados mostraron que, en ambientes con más luz diurna, las personas reaccionan más rápido y cometen menos errores en pruebas de memoria y atención.
Los científicos evaluaron tareas que midieron tiempo de reacción, concentración sostenida y capacidad para recordar información a corto plazo. Quienes estuvieron en espacios mejor iluminados rindieron mejor que aquellos que pasaron horas en lugares cerrados y con luz artificial tenue.
Lejos de ser un truco mágico, el efecto tiene una explicación fisiológica clara: la luz del día regula el ritmo circadiano, el llamado “reloj interno” del cuerpo, que ordena los ciclos de sueño y vigilia.
Cómo impacta en la vida diaria
Cuando ese reloj interno está alineado, el organismo libera en los momentos adecuados hormonas vinculadas a la alerta y al descanso. Eso se traduce en mayor capacidad de mantener la atención durante tareas prolongadas y menos sensación de fatiga mental.
En la práctica, una buena dosis de luz natural durante el día puede marcar diferencias en el estudio, el trabajo y actividades que demandan concentración, como conducir o manejar maquinaria.
Especialistas en medicina del sueño remarcan que, en contextos urbanos y con largas jornadas en oficinas, la falta de luz diurna se vuelve un factor silencioso que empeora el rendimiento cognitivo, incluso en personas jóvenes y sanas.
Un hábito gratuito para sumar a la rutina
Incorporar más luz natural no implica cambios drásticos ni gastos extra. Los expertos recomiendan aprovechar al máximo las horas de sol, sobre todo durante la mañana, cuando el cuerpo recibe una señal clara de inicio del día.
Algunas acciones simples que pueden ayudar son:
- Abrir cortinas y persianas apenas empieza el día.
- Ubicar el escritorio o la zona de estudio cerca de una ventana.
- Hacer pausas breves al aire libre o en balcones, aunque sea unos minutos.
- Evitar pasar toda la jornada en ambientes internos sin ventanas.
Si bien el consumo moderado de café sigue siendo una estrategia extendida para mantenerse despierto, el estudio sugiere que la luz diurna ofrece un beneficio más profundo y sostenido sobre la memoria y la atención, al actuar directamente sobre los mecanismos biológicos que regulan el sueño.




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