El Fondo Monetario Internacional envió una nueva señal de apoyo al rumbo económico del Gobierno argentino, al destacar los avances en la reforma laboral y la acumulación de reservas en el Banco Central.

En su habitual conferencia de prensa en Washington, la vocera del Fondo Monetario Internacional (FMI) celebró el tratamiento de la reforma laboral en el Congreso argentino y consideró que se trata de un paso clave dentro del programa económico acordado con el organismo.
Según el organismo, la modernización de las normas laborales es uno de los ejes para mejorar el clima de inversión, reducir la informalidad y favorecer la creación de empleo registrado. En esta línea, la vocera ponderó que el debate legislativo avanza en línea con las recomendaciones técnicas del Fondo.
El apoyo se da en un contexto en el que el Gobierno busca consolidar respaldo externo para su programa de ajuste fiscal y de estabilización macroeconómica, mientras enfrenta cuestionamientos de sindicatos y sectores de la oposición por el alcance de los cambios en los derechos laborales.
Reservas y política monetaria bajo la lupa del FMI
La vocera del organismo también destacó la acumulación de reservas internacionales lograda en los últimos meses por el Banco Central de la República Argentina (BCRA). De acuerdo con los últimos reportes del propio Fondo, el cumplimiento de las metas de reservas es condición central para mantener los desembolsos del programa vigente.
El FMI interpretó la compra de divisas y la reducción de la brecha cambiaria como señales de normalización financiera. Al mismo tiempo, remarcó la importancia de sostener una política cambiaria y monetaria “prudente” para evitar nuevas presiones sobre el tipo de cambio y la inflación.
En este marco, el organismo valoró las medidas oficiales para disminuir el financiamiento monetario del déficit fiscal y avanzar en el saneamiento del balance del Banco Central, dos compromisos que integran los acuerdos firmados con la Argentina en los últimos años.
Postergación del IPC y señales al mercado
Uno de los puntos que más llamó la atención de los analistas fue que el Fondo avaló la decisión del Gobierno de postergar la actualización del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que se utiliza como referencia en distintos contratos y esquemas de indexación.
Según la vocera, la postergación forma parte de una estrategia para evitar una mayor inercia inflacionaria en un contexto todavía frágil, y fue interpretada como un gesto de coordinación entre la política fiscal, monetaria y de ingresos. Sin embargo, economistas locales advierten que el retraso en los ajustes podría derivar en tensiones futuras, especialmente en tarifas y salarios.
Para el FMI, el desafío de la Argentina es sostener el sendero de desinflación sin perder respaldo social y político. Por eso, el organismo insiste en combinar la disciplina fiscal con reformas estructurales y acuerdos sectoriales que permitan atenuar el impacto sobre el poder adquisitivo.
Impacto en la negociación con el organismo
El respaldo a la reforma laboral y a la estrategia de reservas refuerza la posición del Gobierno de cara a las próximas revisiones del programa. Cada evaluación técnica del FMI define si se habilitan nuevos desembolsos, necesarios para afrontar vencimientos y estabilizar las expectativas de los mercados.
En el plano político, la postura del Fondo también juega en el debate interno: mientras el oficialismo la exhibe como un signo de confianza externa, sectores opositores y gremiales cuestionan que las reformas se alineen con las exigencias del organismo y no con las demandas del mercado de trabajo local.
En los próximos meses, el foco estará puesto en cómo evoluciona la inflación, el ritmo de recuperación económica y la capacidad del Gobierno para sostener los compromisos asumidos. El FMI, por su parte, seguirá de cerca la implementación de las medidas y el clima social que generan.



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