Santa Fe atraviesa un crecimiento inusual de las importaciones que enciende alarmas en el entramado productivo local, especialmente entre las pequeñas y medianas industrias.

Según un informe reciente de Apyme Santa Fe, en 2025 se registró un verdadero boom de compras externas en rubros clave para la economía provincial. Mientras tanto, cientos de fábricas chicas y medianas no lograron sostenerse frente a la competencia de productos importados y los altos costos internos.
Más importaciones, menos persianas abiertas
El relevamiento de la entidad pyme indica que 13.079 empresas radicadas en Santa Fe importaron bienes durante 2025, alcanzando niveles récord en sectores como maquinaria, autopartes, electrodomésticos y bienes de consumo masivo. Para el sector industrial, este proceso se tradujo en una presión adicional sobre los fabricantes locales, que ya venían golpeados por la caída del mercado interno.
En paralelo, 2.341 pequeñas y medianas empresas cerraron sus puertas en la provincia durante el mismo período, de acuerdo al informe. La pérdida no fue solo económica: se destruyeron más de 10 mil puestos de trabajo industriales, muchos de ellos en plantas con fuerte arraigo en ciudades del interior santafesino.
Desde Apyme advierten que la combinación de apertura comercial, costos financieros elevados y caída del consumo genera un escenario muy adverso para quienes producen en el país. El aumento de las importaciones abarata algunos bienes en góndola, pero deja a gran parte del entramado industrial regional al borde del quebranto.
Preocupación en el entramado productivo santafesino
Santa Fe es uno de los polos industriales más importantes del país, con cadenas productivas ligadas a la metalmecánica, alimentos, agroindustria, química y autopartes. En este contexto, el boom importador golpea especialmente a los segmentos que compiten directamente con bienes finales traídos del exterior.
Empresarios consultados señalan que, en muchos casos, los productos importados ingresan a precios imposibles de igualar para una pyme local, que debe afrontar tarifas elevadas, presión impositiva y dificultades para acceder al crédito. Esto deriva en suspensiones, reducción de turnos y, finalmente, cierres definitivos.
Otro punto de tensión es el impacto territorial. Muchas de las firmas afectadas se ubican en parques y áreas industriales de ciudades medianas, donde cada puesto de trabajo industrial tiene un efecto multiplicador sobre el comercio, el transporte y los servicios locales.
Qué reclama el sector pyme
Desde las cámaras empresarias plantean la necesidad de medidas de protección inteligente, que permitan sostener la producción nacional sin frenar totalmente el comercio exterior. Entre los pedidos más reiterados aparecen:
- Revisar la política arancelaria para bienes que compiten con producción local.
- Mejorar el acceso al crédito productivo a tasas accesibles.
- Reducir la presión impositiva sobre las pymes industriales.
- Impulsar programas de sustitución de importaciones con enfoque regional.
Mientras tanto, trabajadores y sindicatos del sector industrial siguen con atención la evolución de las importaciones y alertan sobre la posibilidad de nuevas pérdidas de empleo si no se aplican políticas que prioricen la producción santafesina.



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