El nutricionista y divulgador Juan Bola plantea una mirada incómoda sobre el colesterol y alerta sobre cómo el desconocimiento puede derivar en tratamientos innecesarios y en beneficios para la industria farmacéutica.

En una serie de intervenciones públicas, el nutricionista y divulgador científico Juan Bola volvió a cuestionar la forma en que se comunica el riesgo del colesterol en la población general. Para el especialista, existe una simplificación peligrosa que asocia de manera automática colesterol alto con enfermedad y muerte, sin matices ni contexto clínico.
Bola sostiene que no todo colesterol elevado implica un problema de salud y que, en muchos casos, ciertos niveles pueden incluso relacionarse con mejor pronóstico y mayor longevidad, especialmente en adultos mayores. Según explica, la evidencia científica más reciente obliga a revisar las recomendaciones generalizadas que se siguen repitiendo desde hace décadas.
Colesterol, riesgo real y el papel de los medicamentos
El nutricionista remarca que el colesterol es una molécula esencial para el organismo: participa en la producción de hormonas, en la síntesis de vitamina D y en la estructura de las membranas celulares. Por eso, advierte que reducirlo de forma agresiva y sin criterio puede traer consecuencias indeseadas.
En su análisis, Bola apunta a que gran parte de la población es medicada con estatinas u otros fármacos hipolipemiantes solo por un valor de laboratorio, sin evaluar en profundidad otros factores de riesgo cardiovascular, antecedentes, edad, estilo de vida y objetivos terapéuticos reales.
Esta situación, señala, genera un terreno fértil para que la industria farmacéutica se beneficie del miedo y del desconocimiento. “Cuando se convence a la gente de que cualquier desviación del valor ideal es peligrosa, se multiplican las prescripciones y los tratamientos crónicos”, plantea en sus redes y charlas abiertas.
La importancia de la información y los controles personalizados
Bola insiste en que el colesterol debe analizarse en contexto y que la consulta con profesionales actualizados es clave. Recomienda considerar el riesgo cardiovascular global, incluyendo presión arterial, tabaquismo, antecedentes familiares, inflamación y peso corporal, antes de decidir un tratamiento farmacológico.
El especialista también señala que cambios sostenidos en la alimentación, el movimiento diario y el descanso pueden mejorar significativamente el perfil lipídico sin necesidad de medicación en muchos casos. Aclara, sin embargo, que hay pacientes de alto riesgo para quienes los fármacos sí son una herramienta probada y necesaria.
Para evitar decisiones basadas en el miedo, Bola propone que la población acceda a información clara y basada en evidencia, y que se fomente la lectura crítica de los titulares alarmistas sobre colesterol. También invita a las personas a preguntar más en los consultorios y a exigir explicaciones sobre los beneficios y riesgos de cada indicación.
En un escenario donde las enfermedades cardiovasculares siguen siendo una de las principales causas de muerte, el debate que abre este nutricionista apunta a un mismo objetivo: cuidar la salud, pero con menos simplificaciones y más rigor científico, poniendo en el centro a la persona y no solo a su número de laboratorio.



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